ICE es la agencia con peor imagen en EEUU, y el rechazo crece incluso entre republicanos

El 56% de los estadounidenses tiene una opinión negativa de ICE, la agencia federal peor valorada, según un estudio nacional.

La agencia que lleva adelante las deportaciones masivas de Donald Trump enfrenta un problema que ya no se limita a la oposición: una mayoría de estadounidenses la mira con desconfianza. El 56% de los adultos tiene una opinión desfavorable del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), frente al 35% que la valora de forma positiva. Otro 9% no sabe qué pensar.

El dato surge de una encuesta del Pew Research Center, realizada entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre de 2026 a 5.062 adultos. ICE quedó en el último lugar entre los 12 departamentos y agencias federales evaluados, y su imagen empeoró respecto del año pasado en casi todos los segmentos de la población.

Un desgaste que cruza las líneas partidarias

La brecha entre los dos grandes partidos sigue siendo enorme, pero el deterioro es compartido. Entre los demócratas y quienes simpatizan con ese partido, el rechazo llega al 84%, seis puntos más que el 78% de hace un año.

Lo más llamativo está en el otro lado. Dos tercios de los republicanos y de los independientes cercanos a ese partido todavía ven a ICE de forma favorable, pero la cifra cayó desde el 72% de 2025. El respaldo se erosiona incluso en uno de los núcleos más firmes de apoyo a Trump.

Los números no indican que los votantes republicanos hayan abandonado la política migratoria del presidente. Sí sugieren que defender un mayor control de la inmigración no equivale a aprobar todos los métodos para aplicarlo.

ICE ocupa el último lugar entre las 12 agencias y departamentos federales evaluados por Pew Research Center.

El rechazo de las minorías

Las opiniones negativas son mayoría en todos los grupos raciales y étnicos medidos, y en cada uno crecieron de forma sustancial respecto del año anterior. El 69% de los adultos negros, el 67% de los hispanos y el 66% de los asiáticos tienen una visión desfavorable de la agencia. En el caso de los asiáticos, la muestra representa solo a quienes hablan inglés.

Entre los adultos blancos el rechazo es menor, pero se movió: el 49% tiene una opinión negativa, contra el 45% de 2025, mientras que la valoración positiva bajó del 48% al 42%. Por primera vez, en ese grupo pesan más las opiniones negativas que las favorables.

El cruce con la afiliación política muestra otras diferencias. Entre los republicanos blancos, el 71% valora bien a ICE; entre los republicanos hispanos, el 53%. Este último dato debe leerse con prudencia, porque la muestra es pequeña, con 201 casos y un margen de error de 10,1 puntos porcentuales.

Entre los demócratas, el rechazo es mayoritario en todos los grupos: 89% entre los blancos, 82% entre los asiáticos, 79% entre los hispanos y 75% entre los negros.

Muertes bajo custodia y dudas sobre la atención médica

El deterioro de la imagen coincide con una mayor atención pública a lo que ocurre dentro de los centros de detención. Un análisis de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) publicado en septiembre señaló que al menos 57 personas murieron en instalaciones de detención migratoria desde el comienzo del segundo mandato de Trump. Según esa organización, la tasa de mortalidad bajo custodia de ICE más que duplicó la de la primera administración republicana.

A eso se suman denuncias por demoras en la atención médica, dificultades para acceder a medicamentos, fallas en la salud mental y deficiencias en la supervisión de los detenidos. También se informó de varios suicidios en distintas instalaciones.

En los últimos días, la muerte de un guatemalteco de 43 años en el centro de Otay Mesa, en San Diego, volvió a poner el foco en el sistema, con autoridades locales que exigen una investigación a fondo.

El desafío para la Casa Blanca

La encuesta no demuestra que los estadounidenses rechacen las deportaciones en su conjunto. Mide la imagen de una agencia, no el apoyo a una política. Pero la distinción tiene límites: cuando la institución que ejecuta las órdenes pierde crédito, el debate puede desplazarse del número de deportaciones a la forma en que se realizan.

Defender la aplicación de las leyes migratorias no elimina la exigencia de procedimientos legales, condiciones dignas y rendición de cuentas. Si las dudas sobre la custodia de los migrantes persisten, la gestión de los centros de detención puede convertirse en uno de los principales focos de controversia de la política migratoria de Trump. El desgaste llega, además, a pocos días de las elecciones legislativas de medio término, en las que los republicanos moderados temen verse arrastrados por la impopularidad del presidente.

Para la Casa Blanca, el mensaje es claro: la eficacia de una política migratoria no se mide solo por sus resultados operativos, sino también por la confianza que despiertan quienes la aplican.

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