
Un recién nacido de apenas 12 días murió en Argentina después de que un aguacate —conocido como palta en ese país— cayera desde un árbol y golpeara su cabeza mientras estaba en brazos de su madre, frente a un jardín de infantes. El pequeño permaneció internado en estado crítico durante varios días, pero no logró recuperarse de las graves lesiones.
El hecho ocurrió el 22 de octubre en Quilmes, una localidad de la provincia de Buenos Aires, en el área metropolitana que rodea a la capital argentina. La Justicia modificó la calificación inicial de la causa a homicidio culposo tras conocerse el fallecimiento y ordenó nuevas diligencias para esclarecer las circunstancias del episodio.
La madre del recién nacido esperaba frente al Jardín de Infantes número 949, ubicado en el cruce de las calles Conesa y Mitre, en el centro de Quilmes. Había acudido al establecimiento para recoger a otro de sus hijos, de cinco años, cuando el fruto se desprendió de un árbol situado en la vía pública.
Según los reportes de medios argentinos, el aguacate cayó desde una altura considerable e impactó directamente en la cabeza del bebé, que se encontraba en brazos de su madre. El golpe le provocó lesiones de extrema gravedad.
El pequeño, identificado por medios locales como Lucas Gómez, fue trasladado de urgencia al Sanatorio de la Trinidad de Quilmes. Allí permaneció internado en estado crítico y fue sometido a una intervención quirúrgica por las múltiples fracturas de cráneo que había sufrido.
Pese a los esfuerzos del equipo médico, el recién nacido falleció días después. La noticia motivó nuevas actuaciones policiales y judiciales para determinar las circunstancias del accidente y establecer si existieron responsabilidades.
En un primer momento, el caso fue investigado como lesiones culposas, una figura legal que contempla daños causados por una conducta negligente o imprudente. Después de confirmarse la muerte del niño, las autoridades modificaron la calificación a homicidio culposo.
La fiscalía interviniente ordenó incorporar la historia clínica completa del bebé y dispuso las diligencias correspondientes para establecer las causas del fallecimiento. La investigación deberá determinar si hubo alguna negligencia vinculada con el mantenimiento del árbol o si se trató de un accidente sin responsabilidades penales atribuibles.
Después de lo ocurrido, familiares de alumnos y vecinos cuestionaron las condiciones de los árboles situados frente al establecimiento educativo. Según publicaciones de medios locales, algunos residentes aseguraron que habían existido reclamos previos para que se realizaran tareas de mantenimiento. También se informó sobre trabajos de poda en el sector tras el accidente.
Sin embargo, esas versiones deberán ser contrastadas durante la investigación. Hasta el momento, la información disponible no permite afirmar que el árbol estuviera en malas condiciones ni que una eventual falta de mantenimiento haya provocado la caída del fruto.
El accidente ocurrió en un sector céntrico por el que circulan habitualmente familias, docentes y niños que asisten a establecimientos educativos cercanos. La situación expuso los riesgos que pueden representar la caída de frutos pesados desde árboles ubicados sobre las veredas, aunque las circunstancias concretas de este caso todavía deben esclarecerse.
La investigación judicial buscará reconstruir lo sucedido y determinar si había antecedentes relacionados con el árbol involucrado. También deberá establecer si existían condiciones que pudieran haber permitido anticipar el riesgo.
La muerte del recién nacido transformó una situación cotidiana —esperar la salida de un hijo de la escuela— en una tragedia para su familia. Mientras avanzan las actuaciones, la causa permanece abierta y la determinación de eventuales responsabilidades dependerá de las pruebas que reúnan las autoridades.
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