
Una noche de festejo universitario terminó en tragedia en Tallahassee, la capital de Florida. Un tiroteo registrado el sábado cerca del Estadio Bragg Memorial, sede de la Universidad Florida A&M, dejó 12 heridos, la mitad de ellos menores de edad, entre ellos un niño de 11 años.
La violencia estalló alrededor de las 20:00, en una intersección contigua al estadio, horas después de que se disputara el partido de fútbol americano de las fiestas de bienvenida. Los Rattlers de Florida A&M habían recibido a los Golden Lions de Arkansas-Pine Bluff en el encuentro anual de esta universidad históricamente negra, una de las citas más multitudinarias del calendario del campus.
Según el primer parte policial, 11 de las 12 víctimas recibieron disparos. Seis son adultos y seis son menores de edad, y el más joven tiene 11 años. Al menos tres presentan heridas graves, entre ellas un menor, y una de las personas heridas se encuentra en estado crítico. El resto, según las autoridades, está en condición estable.
Una de las víctimas es estudiante de Florida A&M.
El jefe de la Policía de Tallahassee, Lawrence Revell, explicó en conferencia de prensa que la información preliminar apunta a un altercado entre dos o tres personas, que habría derivado en los disparos. La policía cree que hubo un único tirador. Hasta el momento no se realizó ningún arresto ni se detuvo a nadie.
Tampoco está claro si el hecho guarda relación con el partido. Las autoridades hablaron de un incidente aislado y no descartaron ninguna línea mientras avanza la investigación, a cargo de la Unidad de Delitos Violentos.
“Nuestra prioridad es determinar qué sucedió y por qué sucedió, y llevar ante la justicia a los responsables”, afirmó Revell, que pidió a cualquier testigo que se presente a declarar. Detectives, sargentos y personal forense continuaban trabajando en la escena.
El jefe policial elogió a los agentes que corrieron hacia el lugar sin saber dónde estaba el tirador ni cuántas víctimas había. Según relató, algunos oficiales tuvieron que levantar a los heridos en brazos para sacarlos de la zona, porque la multitud les impedía abrirse paso.
La universidad expresó que sus “corazones están con las víctimas y con todas las personas afectadas” y pidió a su comunidad mantenerse alejada de la zona. Aclaró que el hecho ocurrió cerca del campus, en la calle Perry, y que este seguía siendo seguro.
La Universidad Estatal de Florida, situada a aproximadamente una milla, emitió una alerta de emergencia y recomendó a estudiantes, profesores y personal permanecer en sus hogares y mantenerse atentos. Indicó que no parecía haber miembros de su comunidad involucrados.
El alcalde de Tallahassee, John Dailey, calificó lo ocurrido como una “tragedia verdaderamente horrorosa y desgarradora”.
Más información:
