
La deportista se convirtió en la primera mujer en realizar un salto desde un iceberg aislado en Terranova, Canadá. El desafío combinó destreza, preparación física y una exigente evaluación de las condiciones del entorno.
La clavadista canadiense Molly Carlson protagonizó un acontecimiento inédito en el mundo de los deportes extremos al realizar un salto desde un iceberg aislado frente a las costas de Terranova, en Canadá. Con esta hazaña, se convirtió en la primera mujer en completar una experiencia de este tipo, en un escenario natural tan imponente como desafiante.
Conocida por sus saltos desde grandes alturas y su presencia en competiciones de clavados de alto riesgo, Carlson llevó su disciplina a un entorno poco convencional. Lejos de las plataformas diseñadas para las competiciones, la deportista se enfrentó a una estructura de hielo natural, rodeada por las frías aguas del Atlántico Norte.
El salto representó un nuevo desafío dentro de su trayectoria y puso de relieve las exigencias físicas y técnicas de una actividad en la que la precisión, el control corporal y la evaluación de los riesgos resultan fundamentales.
🇨🇦 | La atleta canadiense Molly Carlson, de 28 años, se convirtió en la primera mujer en saltar de un iceberg al océano en la costa de Terranova, Canadá, tras cuatro años de preparación. https://t.co/IkHk2q7hJu
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) October 25, 2026
El desafío se concretó el 11 de junio de 2026 frente a Twillingate, en Terranova, una región canadiense conocida por el paso de enormes bloques de hielo que se desprenden de los glaciares del norte y avanzan hacia el Atlántico.
Carlson ejecutó un salto hacia atrás desde una altura aproximada de 15 metros, equivalente a un edificio de cinco pisos, y cayó directamente en las gélidas aguas del océano. La maniobra se convirtió en el salto hacia atrás de mayor altura realizado por la deportista hasta ese momento.
La hazaña formó parte del proyecto Red Bull Iceberg Dive, que documentó tanto la preparación previa como la ejecución del salto. El registro audiovisual permitió mostrar las dificultades de una experiencia en la que el escenario natural, a diferencia de una plataforma convencional, no ofrecía condiciones completamente controlables.
Tras salir del agua, Carlson tuvo que alejarse rápidamente del iceberg antes de regresar a la embarcación de apoyo. La maniobra de escape era una parte esencial del desafío, debido a los riesgos que representa permanecer cerca de una enorme masa de hielo flotante.
Llegar hasta el punto del salto requirió varios meses de entrenamiento. Carlson trabajó junto a Will Gadd, reconocido escalador canadiense con más de tres décadas de experiencia, quien la ayudó a desarrollar las habilidades necesarias para desplazarse de manera segura sobre el hielo.
La preparación comenzó en Canmore, Alberta, donde la deportista aprendió técnicas de escalada en hielo. Posteriormente, realizó pruebas de trajes de neopreno y entrenamientos para adaptarse a las bajas temperaturas del agua en Montreal, Quebec.
La escalada representó un desafío adicional para Carlson, acostumbrada a lanzarse desde plataformas y acantilados en competiciones internacionales. En esta ocasión, debía dominar primero el ascenso por una superficie irregular y resbaladiza antes de siquiera considerar el salto.
En Terranova, el equipo también tuvo que evaluar el oleaje, los movimientos del iceberg y los cambios meteorológicos. Carlson y Gadd utilizaron un sistema temporal de anclaje para alcanzar la parte superior de la estructura de hielo.
La operación contó con especialistas en escalada, seguridad marítima y clavados, además de personal de apoyo encargado de reducir los riesgos durante el desarrollo de la actividad.
A diferencia de una plataforma deportiva, un iceberg es una estructura natural inestable que puede fracturarse, desprender grandes bloques o volcar sin previo aviso. Sus movimientos dependen de múltiples factores, entre ellos las corrientes marinas, el oleaje, la distribución de su masa y el proceso de derretimiento.
Estas características convierten cualquier actividad sobre un iceberg en una operación de alto riesgo. Por ese motivo, el equipo estableció medidas de seguridad específicas y mantuvo a las personas alejadas de la zona de impacto.
El salto de Carlson no solo exigía precisión en la ejecución del movimiento, sino también una planificación detallada de las condiciones de entrada al agua y de la salida posterior.
La experiencia dejó en evidencia que, en los deportes extremos realizados en entornos naturales, la preparación técnica debe ir acompañada de una evaluación rigurosa de los riesgos. Incluso con experiencia profesional, no es posible eliminar por completo la incertidumbre que caracteriza a este tipo de escenarios.
Carlson es una de las figuras del clavado de altura y compite en el circuito internacional de saltos desde acantilados, conocido como Red Bull Cliff Diving World Series. En 2026 terminó como subcampeona de esa competición.
Su experiencia en saltos desde grandes alturas fue una base importante para afrontar el proyecto en Terranova, aunque el entorno de hielo y agua fría introdujo dificultades diferentes a las que encuentra habitualmente en las pruebas deportivas.
La deportista también ha hablado públicamente sobre sus dificultades con la ansiedad y la salud mental. En distintas ocasiones, explicó cómo el deporte le permitió encontrar momentos de concentración y conexión con el presente.
Para Carlson, el desafío del iceberg estuvo relacionado tanto con la superación de sus propios límites como con la posibilidad de realizar algo que ninguna otra mujer había conseguido antes.
La canadiense describió la experiencia como una de las más aterradoras de su vida, pero también como un momento profundamente significativo. Su reflexión sobre la valentía resume el espíritu del proyecto: no se trata de eliminar el miedo, sino de evitar que determine por completo aquello que una persona considera posible.
El salto de Molly Carlson amplía los límites de una disciplina que exige una combinación excepcional de control corporal, preparación física y fortaleza mental. Sin embargo, también pone de relieve las diferencias entre competir en instalaciones diseñadas para el deporte y realizar una maniobra en un entorno natural cambiante.
Su logro en las costas de Terranova quedó registrado como el primer salto de una mujer desde un iceberg aislado, una hazaña que requirió meses de entrenamiento y la coordinación de un equipo especializado.
Más allá del récord, la experiencia muestra hasta dónde pueden llegar los deportistas cuando combinan preparación y determinación. Pero también recuerda que la naturaleza impone condiciones que no siempre pueden controlarse y que deben ser respetadas.



