
Las autoridades encontraron 4.235 aletas de tiburón en un establecimiento comercial de Tumaco, en el departamento colombiano de Nariño. El cargamento, que pesaba más de 376 kilos y correspondería a más de 1.000 ejemplares, presuntamente iba a ser trasladado a Ecuador para su comercialización. Un hombre fue enviado a prisión mientras avanza la investigación.
Un operativo contra el tráfico ilegal de fauna marina permitió la incautación de 4.235 aletas de tiburón en Tumaco, municipio costero del departamento de Nariño, en el suroeste de Colombia. El hallazgo se produjo en un establecimiento dedicado a la comercialización de pescados, mariscos y otros productos del mar, donde las piezas estaban almacenadas en 13 sacos.
Por el caso fue capturado William Leonardo de la Cruz Valverde, a quien la Fiscalía colombiana imputó los presuntos delitos de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables y tráfico de fauna. El procesado no aceptó los cargos y un juez ordenó su detención preventiva en un centro carcelario.
La investigación apunta a que las aletas, cuyo peso superaba los 376 kilogramos, procederían de más de 1.000 tiburones de distintas especies. Según las autoridades, el material iba a ser trasladado a Ecuador para su posterior comercialización.
🇨🇴🚔🦈 Incautan en Colombia más de 4.200 aletas de tiburón destinadas al mercado negro 🚨 La Policía Nacional de Colombia incautó 4.235 aletas de tiburón secas, con un peso de 372 kilogramos, durante un operativo realizado en Tumaco, departamento de Nariño (suroccidente). 🪙 Una persona fue detenida y será presentada ante las autoridades por el presunto delito de explotación perjudicial de recursos naturales renovables. Las aletas estaban destinadas al mercado ilegal asiático, donde podrían alcanzar un valor de unos 193.000 dólares.
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) October 24, 2026
El procedimiento se realizó en el barrio El Bajito de Tumaco, durante una diligencia de registro y allanamiento ordenada por la Fiscalía General de la Nación y ejecutada con participación de unidades de la Policía Nacional, el Gaula Militar y la Corporación Autónoma Regional de Nariño (Corponariño).
Durante la inspección, los agentes encontraron los 13 sacos que contenían las aletas cercenadas. El hallazgo permitió poner al descubierto un cargamento de productos de origen animal cuya obtención, según las primeras evidencias, habría vulnerado las normas ambientales colombianas.
Las autoridades investigan las circunstancias en que se obtuvieron las piezas, así como la posible participación de otras personas en la cadena de almacenamiento y comercialización.
De acuerdo con la información divulgada por la Fiscalía, las piezas corresponderían a seis tipos de tiburones: martillo, tigre, sedoso, zorro, cobrizo y punta negra.
La cantidad incautada refleja la magnitud del caso. Las evidencias recopiladas indican que el cargamento estaría relacionado con la captura de más de 1.000 ejemplares, lo que representa una preocupación por sus posibles consecuencias para la biodiversidad marina.
La Fiscalía señaló que la obtención de las aletas se habría realizado sin la autorización correspondiente y en contravención de las normas ambientales que protegen a estas especies.
Una de las prácticas vinculadas al comercio de aletas es conocida como finning o aleteo. Consiste en retirar las aletas del tiburón y desechar el resto del cuerpo en el mar, una actividad que puede provocar la muerte del animal y agravar la presión sobre las poblaciones de estas especies.
Los tiburones cumplen funciones importantes en los ecosistemas marinos, ya que contribuyen al equilibrio de las cadenas alimentarias. La disminución de sus poblaciones puede generar alteraciones ecológicas que afectan a otras especies y al funcionamiento de los ambientes oceánicos.
El comercio de sus aletas forma parte de una cadena internacional de aprovechamiento de recursos marinos que puede involucrar captura, procesamiento, almacenamiento y transporte entre distintos países. Por eso, las incautaciones constituyen una herramienta para investigar el origen de los productos y determinar si fueron obtenidos y comercializados legalmente.
Golpe al tráfico de fauna marina En tumaco, Nariño. Incautamos más de 4000 aletas de tiburón, las cuales estaban listas para ser distribuidas en el mercado ilegal con destino a países asiáticos. https://t.co/r1QbdNqGSu
— Carabineros de Colombia (@CarabinerosCol) October 22, 2026
Tras el operativo, una fiscal de la Seccional Nariño, con apoyo del Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (Gelma), presentó al detenido ante un juez de control de garantías.
La Fiscalía le atribuyó los presuntos delitos de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables y tráfico de fauna. Sin embargo, el hombre no aceptó los cargos, por lo que el proceso judicial deberá avanzar para determinar las responsabilidades correspondientes.
La investigación también busca esclarecer la procedencia exacta de las aletas y las condiciones en que se habría organizado su traslado para la venta en el extranjero.
La incautación en Tumaco vuelve a poner de relieve los desafíos que enfrenta Colombia para combatir el tráfico ilegal de fauna y proteger sus recursos naturales.
Más allá de la cantidad decomisada, el caso evidencia la dimensión que pueden alcanzar las redes de comercialización de productos derivados de animales marinos. El esclarecimiento de los hechos será clave para establecer cómo se obtuvieron las aletas, quiénes participaron en la operación y cuál era el destino final del cargamento.

