
Un potente terremoto de magnitud 7 sacudió en la noche del jueves una remota región montañosa del Tíbet y dejó al menos 16 muertos, 65 heridos y más de 12.000 personas evacuadas. Mientras los equipos de emergencia trabajan a más de 4.500 metros de altitud, con temperaturas bajo cero y la amenaza constante de nuevas réplicas, el presidente chino, Xi Jinping, ordenó “un esfuerzo de rescate máximo” para encontrar sobrevivientes y atender a los heridos.
El sismo se produjo a las 22:33 hora local (14:33 GMT) en las inmediaciones del condado de Baqing, perteneciente a la ciudad de Nagqu, a diez kilómetros de profundidad. El Servicio Geológico de Estados Unidos situó el epicentro a unos 190 kilómetros de Nagqu y 390 kilómetros al noreste de Lhasa, la capital regional.
Las cifras oficiales se fueron actualizando a lo largo de la mañana. Los heridos pasaron de 54 a 65, de los cuales once se encuentran en estado grave. Más de 300 viviendas se derrumbaron o sufrieron daños, según el centro de coordinación de emergencias de Nagqu.
Xi habló de un “número importante de víctimas” y pidió “hacer todo lo posible por atender a los heridos a fin de reducir las pérdidas humanas”.
Los testimonios reflejan el terror de la noche. “Acabábamos de acostarnos cuando, de repente, la casa empezó a temblar y los objetos comenzaron a caer por todos lados”, relató una vecina. “Salimos corriendo sin siquiera vestirnos. Me temblaban las piernas y, cuando llegué abajo, estaba tan aterrorizada que me puse a llorar”.
Otro residente, identificado como Li, contó que “la casa se movía en todas direcciones” y que todos salieron corriendo y siguen con demasiado miedo para volver. Muchos habitantes levantaron tiendas de campaña junto a la carretera o pasaron la noche dentro de sus autos.
Las cámaras de videovigilancia captaron el momento exacto: clientes y empleados huyendo de restaurantes y mercaderías cayendo de los estantes de los supermercados. En otras imágenes, rescatistas con linternas rastrean señales de vida entre los escombros en plena oscuridad.
Las autoridades desplegaron un amplio operativo. Más de 1.600 personas participan en las tareas de emergencia en el condado de Baqing, entre bomberos, socorristas, policías y equipos sanitarios, con perros de rescate y equipos de detección. El ejército envió a más de 300 soldados y se utilizan recursos aéreos, entre ellos drones de reconocimiento.
El Ministerio de Gestión de Emergencias elevó del nivel IV al III la respuesta nacional, en una escala de cuatro niveles en la que el I es el de máxima gravedad, y envió a la zona un equipo encabezado por el director de la Administración Sismológica de China, Wang Kun.
También se asignaron fondos: 50 millones de yuanes (unos 7,4 millones de dólares) para rescate, evacuación y alojamiento, y otros 30 millones de yuanes (unos 4,5 millones de dólares) para la recuperación de emergencia. Se enviaron además tiendas de campaña, mantas y suministros básicos.
El primer ministro, Li Qiang, pidió reforzar la vigilancia sísmica y prevenir desastres secundarios.
El escenario complica cada tarea. La región, de baja densidad de población y con habitantes dedicados a la agricultura y la ganadería, se encuentra a unos 4.800 metros de altitud. Las temperaturas alcanzan máximas de 5 grados durante el día y bajan hasta -6 por la noche, con nevadas localizadas.
Xi advirtió sobre las dificultades que plantean la altitud, el frío y las posibles réplicas, y pidió vigilar de cerca el clima. Hasta las 7:00 de la mañana se habían registrado 413 réplicas, la mayor de magnitud 4,3.
El terremoto dañó las redes de electricidad y telecomunicaciones y varios tramos de carretera. La energía ya se restableció en 1.937 hogares y se reanudó la circulación de trenes en el tramo afectado del ferrocarril Qinghai-Tíbet, aunque con límites de velocidad. Los desprendimientos de rocas en la carretera nacional G317 fueron despejados durante la madrugada, y el Ministerio de Recursos Naturales activó una respuesta de nivel III para prevenir deslizamientos y otros riesgos geológicos.
Expertos de la Administración Sismológica de China explicaron que el sismo fue provocado por una fractura por extensión de la corteza terrestre, vinculada a la actividad tectónica de la meseta tibetana, y advirtieron que podrían sentirse nuevos temblores en los próximos días.
El Tíbet se asienta sobre una zona de intensa actividad sísmica, producto de la colisión de las placas india y euroasiática y de una gran cantidad de fallas. En enero de 2025, un terremoto de magnitud 6,8 en el distrito de Tingri dejó al menos 126 muertos. En diciembre de 2023, otro sismo en la provincia de Gansu mató a al menos 127 personas, y en 2014 más de 600 fallecieron en Yunnan, el más letal de las últimas décadas en el país.
Con el balance aún abierto y el frío como adversario, las próximas horas serán decisivas para los equipos que buscan sobrevivientes en uno de los rincones más inaccesibles del planeta.
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