
Un contingente especial de El Salvador llegó este jueves a Haití para sumarse a la búsqueda de cuatro militares salvadoreños que desaparecieron el domingo, cuando bandas armadas atacaron el vehículo blindado en el que viajaban. Los soldados integran la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión multinacional autorizada por las Naciones Unidas. Las autoridades creen que los cuatro sobrevivieron al ataque.
Según relató ante el Consejo de Seguridad de la ONU el representante de Estados Unidos, Mike Waltz, los militares regresaban a su base desde un mercado en las afueras de Puerto Príncipe cuando fueron atacados. Los agresores dispararon cientos de proyectiles y usaron explosivos contra el blindado, en la zona de Plaine du Cul-de-Sac, en la comuna de Croix-des-Bouquets.
Desde entonces, miembros de la GSF, apoyados por las fuerzas de seguridad haitianas, realizan una amplia operación para dar con su paradero. La misión no precisó cuántos efectivos salvadoreños integran el nuevo contingente. Pidió además a los residentes de las comunidades cercanas que se mantengan alejados de las zonas de operaciones y prometió informar solo cuando los datos estén verificados por canales oficiales.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, confirmó el miércoles que hay una operación militar en marcha y subrayó que los desaparecidos no eran combatientes, sino técnicos aeronáuticos “cuyo trabajo principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas, no hacer la guerra”.
Con un mensaje escrito en criollo haitiano, exigió a las pandillas que los liberen sin hacerles daño y advirtió: “No tomen nuestras palabras como amenazas vacías. Ya hemos terminado con las pandillas en El Salvador, y podemos terminar con las de ustedes también”.
La GSF fue autorizada hace un año por el Consejo de Seguridad para combatir a las bandas y ayudar a estabilizar Haití, y su mandato se renovó por seis meses el 29 de septiembre. Está al mando del mayor general mongol Edernebat Batsuuri y reúne a soldados de Mongolia, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Sri Lanka y Chad.
Prevé alcanzar los 5.500 efectivos, pero por ahora cuenta con apenas unos 2.000 aportados por seis países, mientras apoya a una policía haitiana desbordada por la violencia.
Haití, el país más pobre de América, atraviesa una profunda crisis que se agravó con el aumento de asesinatos, secuestros, violaciones y reclutamiento de menores por parte de las bandas. Más de 5.700 personas murieron o resultaron heridas este año por la violencia, y la ONU atribuye a las pandillas más de 230 secuestros y la violación de más de 1.000 mujeres y niñas.
A comienzos de este mes, las autoridades aplazaron de forma indefinida las elecciones previstas para el 13 de diciembre. El país no vota desde 2016 y, tras el asesinato de su último presidente en 2021, aún no eligió un sucesor. El Consejo Electoral Provisional anunció que publicará un nuevo calendario, todavía pendiente.
Mientras tanto, la suerte de los cuatro técnicos salvadoreños mantiene en vilo a la misión y pone a prueba la capacidad de la comunidad internacional para frenar a las bandas que controlan buena parte de la capital haitiana.
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