
Un tribunal de Guatemala condenó este miércoles a siete expolicías por la ejecución extrajudicial de una pareja gay, un crimen que organizaciones de derechos humanos denunciaron como “crimen de odio”. Las víctimas, Eldin Choc, guatemalteco de 28 años, y Milton Santamaría, de 45 y con nacionalidad canadiense, fueron detenidos, golpeados y asesinados por agentes en una estación policial en abril de 2024.
“La muerte de las víctimas fue totalmente violenta. Totalmente deleznable”, dijo la jueza María Eugenia Castellanos al leer la sentencia en el Tribunal de Mayor Riesgo B.
El 18 de abril de 2024, Choc y Santamaría fueron arrestados en el municipio maya de San Andrés Itzapa, en el departamento de Chimaltenango, a unos 50 kilómetros al oeste de la capital. Se los acusaba de desorden público tras un supuesto altercado en una tienda.
Los agentes los llevaron a la estación policial del pueblo. Allí, movidos por el prejuicio y entre expresiones homofóbicas, los golpearon, los torturaron y los mataron, explicó el fiscal Marco Escobar. Santamaría murió el 19 de abril por hemorragia y trauma. Choc, por asfixia.
Para tapar lo ocurrido, los policías hicieron pasar las muertes por un accidente de tránsito. Santamaría fue llevado a un hospital y el cuerpo de Choc apareció días después en un barranco, con una mano mutilada.
La coartada se derrumbó. Dos bomberos fueron condenados en 2025 y 2026 a penas de uno y tres años de prisión conmutables, tras confesar que encubrieron, bajo presión de los agentes, que Santamaría ya estaba muerto cuando lo trasladaron al hospital. Uno de ellos admitió ante el juzgado que mintió al afirmar que lo había encontrado herido en la vía pública y no dentro de la estación.
Las condenas más duras recayeron sobre quienes lideraron el hecho. Edy Vásquez, entonces jefe de la policía de Itzapa, fue detenido dos meses después del crimen en una localidad fronteriza de Texas y deportado a Guatemala. Los otros dos principales acusados, Fredy Velásquez y Mauricio Contreras, también recibieron penas por ejecución extrajudicial.
Dos expolicías mujeres fueron condenadas a 11 años por incumplimiento de deberes y discriminación, por dirigir palabras homofóbicas a las víctimas. Los otros dos acusados recibieron entre 8 y 10 años por detención ilegal, abuso de autoridad, obstaculización de la acción penal e incumplimiento de deberes.
El tribunal consideró veraces las pruebas de la Fiscalía. La principal fue una serie de audios grabados durante las torturas, en los que se escuchan los gritos de auxilio de Choc dentro de la subestación. Las grabaciones las hizo una agente que denunció lo sucedido ante sus superiores.
Amnistía Internacional y tres organizaciones locales sostuvieron que el caso “se suma a los muchos otros crímenes de odio contra las personas LGBTIQ+ en Guatemala”. Abraham Abrego, director legal de Cristosal, querellante en el proceso, fue categórico: “Este es claramente un crimen por prejuicio”. Y agregó que era fundamental que no quedara en la impunidad.
Henry Choc, hermano de Eldin, dijo sentirse “satisfecho” porque “se hizo justicia”. Frente a los tribunales, activistas encendieron velas y desplegaron una pancarta con una frase: “La homofobia mata”.
El crimen de odio no está tipificado en la legislación guatemalteca. Según la Asociación Lambda, en 2025 ocurrieron unas 30 muertes violentas de personas LGBTIQ+ en el país.
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