
Después de más de una década de juicios, anulaciones y apelaciones, la justicia suiza cerró este jueves uno de los procesos más largos de su historia. El Tribunal Federal rechazó el recurso de Erwin Sperisen, exdirector de la Policía Nacional Civil de Guatemala, y confirmó su condena a 14 años de prisión por complicidad en el asesinato de siete reclusos durante una operación policial en 2006.
La decisión de la máxima instancia judicial, con sede en Lausana, agota la vía judicial dentro de Suiza. La defensa, sin embargo, ya anticipó que acudirá otra vez al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El caso se remonta al 25 de septiembre de 2006, cuando fuerzas de seguridad ingresaron a la cárcel de Pavón, a las afueras de Ciudad de Guatemala, con el objetivo declarado de recuperar el control del penal. Durante la operación murieron siete presos. La acusación sostiene que se trató de un plan para que comandos eliminaran a los reclusos más influyentes dentro de la prisión.
Sperisen dirigía la policía guatemalteca entre julio de 2004 y marzo de 2007, por lo que la operación se realizó bajo su mando. La justicia suiza lo declaró culpable de complicidad en las ejecuciones extrajudiciales. Él siempre defendió su inocencia.
Sperisen tiene doble nacionalidad, suiza y guatemalteca, y las leyes suizas permiten juzgar a sus ciudadanos por delitos cometidos en el exterior. Al dejar el cargo, se instaló en Suiza, en la casa de su padre, que era embajador de Guatemala ante la Organización Mundial del Comercio. Fue detenido en 2012, en plena calle, mientras hacía las compras con su esposa.
Conocido como “el vikingo” por su barba pelirroja y su gran estatura, nació en 1970 y hoy tiene 56 años.
El expediente recorrió idas y vueltas durante años. En 2014, los tribunales de Ginebra lo condenaron a cadena perpetua, pero el Tribunal Federal anuló esa sentencia por problemas de procedimiento. En el nuevo juicio, en 2018, recibió 15 años de cárcel.
En 2023, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró que el proceso no había sido del todo imparcial, y el caso volvió a Ginebra. Allí, en 2024, se dictó una nueva condena de 14 años, la que ahora quedó confirmada.
En su fallo, el Tribunal Federal concluyó que no se vulneró el derecho del acusado a un debido proceso y que la decisión impugnada estaba suficientemente motivada, sin rastros de arbitrariedad. La defensa también había intentado usar a su favor la absolución en Austria de otra persona acusada en el mismo caso, pero ese argumento tampoco prosperó.
Con esta resolución, la sentencia queda firme en Suiza. Resta por verse si el Tribunal Europeo de Derechos Humanos admite una nueva apelación, algo que la defensa ya hizo en el pasado.
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