Una mujer armada con un cuchillo muere abatida por un policía militar, que quedó detenido

Un policía fue detenido en São Paulo tras matar de un disparo a Camila Pereira da Silva, en aparente crisis. Es la tercera muerte similar en 12 días.

Un policía militar de São Paulo fue detenido en flagrancia tras matar de un disparo a Camila Pereira da Silva, de 32 años, que según los reportes atravesaba una aparente crisis psicótica y caminaba con un cuchillo hacia los agentes. El hecho ocurrió la tarde del jueves en el barrio Parque São Domingos, en la zona norte de la capital paulista, y se suma a otras dos muertes recientes en intervenciones policiales con personas en situación similar.

El soldado André Coelho Maximo da Costa fue arrestado y llevado al Departamento de Homicidios y Protección a la Persona (DHPP). Según medios brasileños, quedó recluido en el Presidio Militar Romão Gomes y su arma fue incautada para peritajes. Camila deja dos hijas pequeñas.

Qué pasó

Según los reportes policiales, el expareja de Camila llamó a emergencias. Contó que ella había ido a su casa armada con un cuchillo y lo amenazaba. En su declaración dijo que ella había intentado matarlo y que no aceptaba el fin de la relación, ocurrido cinco meses atrás. Vecinos también avisaron a la policía al verla caminar de forma errática por la calle.

Los agentes de las Rondas Ostensivas con Apoyo de Motocicletas (Rocam) la interceptaron y le ordenaron en reiteradas ocasiones que soltara el arma. Un agente disparó una vez y ella cayó en la calle. Los paramédicos del Samu solo pudieron confirmar su muerte. Según fuentes citadas por la prensa, Camila tenía antecedentes de intervenciones policiales, tanto como víctima como como autora, entre ellas por amenazas y lesiones.

Dos versiones sobre las imágenes

Las cámaras de seguridad del barrio registraron la escena, y los medios difieren sobre qué muestran. Algunos describen que Camila avanzaba hacia los policías apuntándoles con el cuchillo. Otros, que caminaba despacio, con la hoja hacia abajo y a varios metros de distancia. La Policía Civil analizó las imágenes y decidió la detención en flagrancia. De acuerdo con el parte oficial citado por la prensa, no había una agresión inminente y los agentes pasaron de las advertencias verbales al fuego letal sin usar herramientas menos letales, como pistolas eléctricas o proyectiles de goma.

El Ministerio Público ordenó revisar las cámaras corporales de los policías.

El policía militar fue detenido en flagrancia y llevado al Departamento de Homicidios y Protección a la Persona.

La defensa y la Secretaría de Seguridad

El abogado del policía, Mauro Ribas, rechazó la detención y sostuvo que tiene un “tinte meramente político y electoral”. Afirmó que el soldado retrocedió hasta que un camión estacionado le cerró la salida y que disparó en legítima defensa. También dijo que la medida generó malestar en la tropa.

La Secretaría de Seguridad Pública de São Paulo (SSP) afirmó que “no tolera desvíos de conducta”. Informó que se abrió un Inquérito Policial Militar (IPM), con seguimiento de la Corregiduría de la Policía Militar, y que el lugar fue preservado hasta la llegada de los peritos del Instituto de Criminalística y del Instituto Médico Legal.

Es la tercera muerte en 12 días de una persona en aparente crisis de salud mental en una intervención policial en la capital paulista.

Tres muertes en 12 días

El caso de Camila se suma a otros dos que provocaron conmoción en la capital paulista.

El 3 de octubre, Antonio Nunes Batista, de 40 años, murió con 24 disparos en Vila Dionísia, en la zona norte, durante una intervención por un supuesto brote. Los peritos hallaron 24 casquillos calibre .40, tres cartuchos de arma eléctrica, un tenedor dañado y un cuchillo.

El 10 de octubre, Gustavo Munis de Santana, de 20 años, murió en Moema, en la zona sur, tras recibir 27 disparos. Los policías habían sido llamados por un aviso de que el joven estaba transtornado y amenazaba con hacerse daño. Según el parte policial, cuatro agentes dispararon 45 veces y el objeto que sostenía era un teléfono celular. Los policías fueron apartados de las calles. El secretario de Seguridad, Osvaldo Nico Gonçalves, dijo que la acción fue legítima y que “no está nada fuera de protocolo”. Más tarde se reunió con el Ministerio Público.

En total, los agentes dispararon 51 veces contra Antonio y Gustavo.

Un debate que crece

Los tres casos reabren la discusión sobre cómo actúan las fuerzas de seguridad ante personas en crisis de salud mental. La detención del policía por la muerte de Camila contrasta con la postura de la Secretaría en el caso de Gustavo, y el IPM y el trabajo de la Corregiduría serán claves para determinar si hubo uso desproporcionado de la fuerza. Por ahora, el policía permanece detenido y la investigación sigue abierta.

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