
Envías decenas de postulaciones y no recibes respuesta. La explicación que más circula en redes es que un algoritmo descartó tu currículum antes de que alguien lo viera. La realidad es más matizada: la inteligencia artificial sí influye en quién avanza en un proceso de selección, pero no siempre de la manera que se cree. Y hay riesgos concretos que conviene conocer.
Durante años se repitió que los sistemas de seguimiento de candidatos, conocidos como ATS por sus siglas en inglés, rechazan automáticamente entre el 70% y el 75% de los currículums. La cifra aparece en incontables guías de empleo, pero una encuesta reciente a 25 reclutadores, realizada por la plataforma de currículums Enhancv, la puso en duda. El 92% aseguró que sus sistemas no descartan CV por formato, diseño, palabras clave faltantes ni puntaje bajo de coincidencia. Solo el 8% usa rechazo automático por contenido, y en puestos con requisitos muy específicos. Según el mismo estudio, la mayoría de los reclutadores atribuyó el origen del número a publicaciones en redes sociales. Conviene recordar que es una muestra pequeña y que la realizó una empresa del sector.
En México, la encuesta de ManpowerGroup indica que el 70% de los empleadores considera que la revisión humana de currículums sigue siendo el recurso más valioso, por encima de las herramientas automatizadas.
Que no haya un rechazo automático masivo no significa que la máquina no pese. Los ATS ordenan, clasifican y ponen puntajes. Con cientos de candidatos por vacante, el recruiter suele revisar primero a quienes aparecen arriba en la lista.
La reclutadora Adriana Carvajal, que trabajó en Google y LinkedIn, explicó a BBC Mundo que el promedio es de 250 candidatos por oferta y que supera los 800 cuando la vacante usa el botón de postulación rápida de LinkedIn. La plataforma procesa unas 11.000 candidaturas por minuto, un 45% más que el año anterior.
Además, existen filtros de elegibilidad que sí eliminan postulaciones de forma automática. Son preguntas eliminatorias sobre autorización para trabajar, licencias exigidas, requisitos mínimos o ubicación geográfica. Si respondes mal, o el sistema no entiende tu respuesta, quedas afuera sin aviso.
El problema más serio es otro: los algoritmos pueden reproducir discriminaciones. Un estudio de la Universidad de Washington, presentado en 2024, halló que modelos de lenguaje usados para ordenar currículums favorecían nombres asociados a hombres blancos. En mayo de 2026, un trabajo de Stanford sobre algoritmos de selección en uso real encontró un impacto adverso significativo sobre candidatos negros y asiáticos. También detectó que el 10% de quienes enviaron cuatro postulaciones fue rechazado en todas, un efecto atribuido a que muchas empresas dependen del mismo proveedor de software.
En Estados Unidos, una demanda colectiva contra la plataforma Workday sostiene que su herramienta de selección discriminó por raza, edad y discapacidad. En 2025 un tribunal federal autorizó que avance como acción colectiva por la denuncia de discriminación por edad. Workday sostiene que solo provee software y que no toma decisiones de contratación.
Una encuesta de SHRM de 2026 a 1.908 profesionales de recursos humanos halló que el 19% de las organizaciones que automatizan la contratación reconoce que sus herramientas descartaron a postulantes calificados.
Según una encuesta de Enhancv, menos del 10% de los candidatos fue informado de que una IA los evaluaba, y casi dos tercios de quienes recibieron un rechazo sin explicación lo atribuyeron a un algoritmo. La falta de transparencia alimenta la desconfianza.
La IA también entrevista. Un experimento con 70.000 candidatos, de los investigadores Brian Jabarian y Luca Henkel, comparó entrevistas con agentes de voz y con personas. Quienes hablaron con una IA tuvieron un 12% más de probabilidad de recibir una oferta, y el 78% de los que pudieron elegir prefirió el bot.
La paradoja es que, mientras los candidatos usan IA para postularse a más puestos, las empresas usan IA para filtrar más postulaciones, y los currículums se parecen cada vez más. En ese escenario, ganar atención ya no depende solo de pasar un filtro, sino de decir algo distinto, comprobable y a medida de cada empresa.
Más información:


