
El 60,9 % de las familias agricultoras del Corredor Seco en el Triángulo Norte centroamericano tiene reservas insuficientes de alimentos, y el 85,2 % sufrió el impacto de lluvias tardías o irregulares. Son los datos de un informe que la organización World Vision difundió este miércoles en Honduras y que advierte que el fenómeno de El Niño, sumado al encarecimiento de los alimentos y de los fertilizantes, agrava la vulnerabilidad de las comunidades rurales.
El estudio se realizó en junio de 2026 con 698 hogares de Guatemala, Honduras y El Salvador.
El Corredor Seco Centroamericano atraviesa Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, y llega hasta el sur de México, en Chiapas. Allí viven unas 11,5 millones de personas, la mitad de las cuales depende de la agricultura de subsistencia.
“Las drásticas variaciones climáticas provocadas por El Niño en el Corredor Seco ya están ocurriendo, y las familias más vulnerables son precisamente las que más están sufriendo”, subrayó Joao Diniz, líder regional de World Vision para América Latina y el Caribe. Según explicó, la temporada de lluvias irregular o fallida redujo de manera significativa el rendimiento de los cultivos y dejó a las familias con menos recursos para comprar alimentos, semillas y fertilizantes.
El informe señala que hay un 90 % de probabilidad de que El Niño persista hasta noviembre de 2026. Advierte además que, en episodios de intensidad moderada a fuerte, las pérdidas de las cosechas de maíz y frijol en la región pueden superar el 30 %.
El 32,1 % de los hogares encuestados muestra señales claras de deterioro en la alimentación de niñas y niños. En Honduras, ese porcentaje sube al 56,2 %.
Para sobrevivir, el 64,7 % de las familias recurrió a estrategias negativas, como vender ganado. Además, el 91 % afirma que los fertilizantes están más caros o son más difíciles de conseguir, y el 66,9 % redujo o dejó de usar al menos uno de los insumos agrícolas necesarios para sus cultivos.
Solo entre el 13 % y el 18 % de las familias consultadas recibe asistencia social o humanitaria. El diagnóstico identifica el período de octubre de 2026 a enero de 2027 como una etapa “crítica”, porque las reservas de la primera cosecha se agotan antes de que llegue la recolección de la postrera, el último ciclo de siembra del año.
World Vision señala que las familias del Corredor Seco contribuyen “muy poco” a las emisiones globales, pero soportan buena parte de sus consecuencias. Por eso plantea que la crisis se aborde desde una perspectiva de “justicia climática”.
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