
Elon Musk presentó este jueves la nueva generación del Tesla Roadster, un deportivo eléctrico equipado con propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX que le permiten elevarse del suelo y realizar maniobras en el aire. “Los vehículos voladores son reales”, afirmó el empresario durante el evento, transmitido en vivo desde la cuenta de X de Tesla.
La demostración se hizo en las instalaciones de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas. Allí, el Roadster, sin conductor, ascendió por una rampa curva hasta quedar invertido, salió impulsado al aire, hizo una voltereta y aterrizó de forma controlada sobre sus ruedas. “Bueno, ha funcionado”, dijo Musk tras la maniobra. Antes había advertido que el “éxito no está garantizado”, aunque “probablemente funcione”.
El sistema, desarrollado en conjunto por ingenieros de Tesla y SpaceX, utiliza aire comprimido almacenado a muy alta presión, en vez de combustible convencional de cohetes. Musk lo describió como lo que ocurre “cuando se colabora con la mejor compañía de vehículos del mundo y la mejor compañía aeroespacial del mundo”.
Tesla anunció tres variantes del Roadster:
La compañía también aseguró que el deportivo superará los 370 km/h y tendrá una autonomía de más de 480 kilómetros.
La segunda generación del Roadster se presentó en 2017, con la promesa de salir a la venta en 2020 por unos 200.000 dólares. Desde entonces sufrió sucesivos aplazamientos, mientras Tesla priorizaba otros modelos, como el Model Y y el Cybertruck, y luego sus programas de conducción autónoma y robots humanoides. La producción está prevista para 2028, aunque todavía no se anunciaron los precios definitivos.
Musk afirmó que será el único Tesla pensado para la conducción manual a largo plazo, mientras la empresa concentra sus esfuerzos en los vehículos autónomos y la robótica.
El empresario reconoció que el deportivo no está necesariamente “optimizado para la seguridad”, lo que genera interrogantes sobre si podrá homologarse para circular por vías públicas.
Los desafíos técnicos y regulatorios han frenado hasta ahora el despegue de los autos voladores. El estadounidense Glenn Curtiss comenzó a desarrollar el primer prototipo en 1917, pero los diseños viables se tomaron en serio recién en los últimos años, gracias a los avances en motores eléctricos y baterías de alto rendimiento.
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