
La Unión Europea aprobó este jueves la inclusión del “Café Antigua”, de Guatemala, en su registro de Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP). La decisión, informada por la Comisión Europea, garantiza la protección del nombre y de la calidad de este café frente a imitaciones en el mercado europeo.
Con esta incorporación, el producto se suma a los más de 3.900 nombres protegidos en la base de datos oficial del bloque, conocida como eAmbrosia.
Bruselas destacó que el café producido en el departamento de Sacatepéquez está vinculado con una sólida tradición cafetalera que se remonta a varios siglos. También valoró su perfil de taza: un “sabor fino y equilibrado”, con notas aromáticas de miel, caramelo, manzana y nuez tostada, un cuerpo muy completo y una acidez persistente que no llega a ser afilada ni amarga.
La denominación se aplicará tanto a la especie Coffea arábica como a la Coffea canephora. Protegerá al producto en sus presentaciones de café verde o tostado, ya sea en grano o molido.
Sergio Mazariegos, coordinador de la Comisión de Cafés Diferenciados de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), recordó que la Unión Europea es el segundo mercado más importante para Guatemala. Recibe de forma directa el 26 % de las exportaciones de café, lo que representa algo más de 300 millones de dólares en divisas.
Según explicó, Europa exige hoy trazabilidad y seguimiento del origen del producto. Al reconocer al Café Antigua como un área protegida, se valida que proviene de una región con normativas locales estrictas y con muy bajo riesgo de alteración del ecosistema o de deforestación.
Mazariegos consideró que el reconocimiento no solo ayuda a sostener el porcentaje actual de exportación hacia ese mercado, sino que además posiciona favorablemente a este café diferenciado frente a competidores de otras partes del mundo. Eso podría permitirle ganar mayor espacio comercial frente a quienes no cumplen con las nuevas normativas.
El especialista aclaró que la distinción no exime a los productores de cumplir con la norma europea. Deberán contar con trazabilidad, geolocalización y sistemas digitales que garanticen que los procesos de producción y comercialización cumplen con lo exigido por la Unión Europea.
Más información:

