
Agacharse, cubrirse y sujetarse son las tres acciones fundamentales que millones de californianos practican este jueves durante un simulacro diseñado para preparar a la población ante un terremoto de gran magnitud.
Unos 10,7 millones de estudiantes y trabajadores se registraron para participar en el Great California ShakeOut, una iniciativa que se realiza en el Estado Dorado desde 2009 para impulsar la preparación de los residentes.
El ejercicio también se desarrolla a nivel global y cobra especial relevancia tras los sismos registrados en Latinoamérica en los últimos meses.
“Cientos de fallas atraviesan California y los expertos han advertido sobre una alta posibilidad de que ocurra un terremoto de gran magnitud. Y aunque no podemos predecir cuándo ocurra, sí podemos estar preparados para afrontarlo”, dijo a EFE José Lara, encargado de Riesgos Sísmicos de la Agencia de Servicios de Emergencia de California (CAL OES).
Este año, la agencia se ha enfocado en entrenar a los californianos sobre qué hacer en el momento en que sienten un movimiento telúrico y en tener provisiones para al menos tres días, dinero en efectivo y una muda de ropa.
Lara subraya que las recomendaciones —agacharse, cubrirse y sujetarse— fueron diseñadas específicamente para California, un estado que ha establecido códigos de construcción especiales debido a su fuerte actividad sísmica.
En el sur de California se registran aproximadamente 10.000 terremotos al año, la mayoría imperceptibles para la población, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Aunque los californianos se han acostumbrado a vivir con los sismos, nuevos hallazgos científicos indican que la tensión tectónica a lo largo de partes de los sistemas de fallas de San Andrés y San Jacinto ha alcanzado su nivel más alto en al menos 1.000 años.
Los investigadores subrayan que estos hallazgos no implican que un gran terremoto sea inminente, pero refuerzan la importancia de la preparación.
De acuerdo con el Servicio Geológico de California (CGS), hay aproximadamente 200 fallas consideradas potencialmente peligrosas por su actividad geológica reciente.
En su llamado a los californianos, CAL OES ha utilizado nuevamente un simulador en el que los residentes han podido experimentar un sismo de hasta magnitud 7.
“Definitivamente hace que la gente se dé cuenta de que no se podrían mantener en pie durante un terremoto de esta magnitud y probablemente no deberían intentar correr”, subraya Lara.
Para participar en la experiencia, se debe estar sentado y sujeto a un soporte para no ser expulsado de la silla, según pudo comprobar EFE.
Lara explica que, aunque muchas personas aparecen riéndose mientras usan el simulador, suelen responder en una encuesta posterior que experimentaron miedo.
“Sí se siente duro”, dijo a EFE Brian Perdomo, un trabajador que probó el simulador durante unos 30 segundos.
“La verdad es que uno no es consciente de que puede pasar; aquí estaba preparado para que se moviera, pero cuando suceda en la vida real no vamos a estar avisados, entonces habrá más peligro. Ahora soy consciente de eso”, añadió.
Con los años, el simulacro se ha extendido por Estados Unidos y otros países.
Este jueves, más de 19 millones de estadounidenses, incluidos los residentes de California, participan en los entrenamientos, que también alientan a buscar refugio debajo de mesas.
Fuera de Estados Unidos, más de 50 millones de personas se inscribieron, lo que eleva el total a alrededor de 70 millones de participantes.
México concentra el mayor número, con más de 34 millones de inscritos. En Costa Rica se registraron más de 1,17 millones.
Venezuela, Colombia y Panamá, países afectados recientemente por terremotos, también participan, aunque con cifras menores: 242, 4.208 y 71 inscritos, respectivamente.
Con información de EFE



