
La emergencia afecta principalmente a los barrios ribereños de Alto Paraná, donde el avance del agua y los deslizamientos de tierra provocaron daños en viviendas. Las evacuaciones continúan mientras las autoridades coordinan la asistencia a los damnificados.
La crecida del río Paraná, intensificada por las lluvias registradas en la región, mantiene en emergencia a Ciudad del Este, departamento de Alto Paraná. El avance de las aguas y el desborde de cursos hídricos dejaron viviendas inundadas, calles anegadas y numerosas familias obligadas a abandonar sus hogares para ponerse a salvo.
La situación golpea especialmente a las zonas bajas y ribereñas, donde los pobladores enfrentan la pérdida de sus pertenencias y la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a sus casas. A esto se suman los daños estructurales ocasionados por las precipitaciones, con derrumbes y deslizamientos de tierra en algunos sectores de la ciudad.
🇵🇾 | Severas inundaciones en Ciudad del Este, Paraguay. https://t.co/tRYNslBai6
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) October 14, 2026
El barrio San Rafael se encuentra entre las zonas más perjudicadas por la emergencia. El aumento del nivel del río Paraná y el desborde del arroyo Acaraymí provocaron inundaciones que obligaron a desplegar operativos de evacuación.
Según datos de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) difundidos el 12 de octubre, hasta las 17:00 de esa jornada unas 185 familias, equivalentes a más de 700 personas, habían sido evacuadas del barrio. La cifra refleja la magnitud de una situación que puede cambiar a medida que avanzan las aguas.
Para trasladar a los afectados y sus pertenencias, se movilizaron camionetas y otros vehículos de instituciones públicas, además de embarcaciones para las tareas de apoyo. Algunas familias fueron trasladadas a refugios temporales, mientras que otras buscaron alojamiento en viviendas de familiares y amigos.
La asistencia incluye alimentos, abrigo y otros elementos básicos para quienes debieron abandonar sus hogares.
En Ciudad del Este, Paraguay, las inundaciones provocadas por el aumento del caudal del río Paraná han obligado a 287 familias a abandonar sus viviendas. Las autoridades mantienen labores de evacuación y asistencia a las personas afectadas por la crecida. 📹: Cortesía. https://t.co/Yid2HepHIx
— Noticiero El Salvador 🇸🇻 (@NoticieroSLV) October 14, 2026
La emergencia no se limita a las inundaciones. En el barrio Fátima también se reportaron deslizamientos de tierra que ocasionaron el derrumbe de viviendas y la caída de árboles, dejando a familias sin un lugar seguro donde resguardarse.
Los daños generaron una necesidad urgente de asistencia, especialmente para las personas que perdieron sus casas o cuyas estructuras quedaron comprometidas por la saturación del suelo tras las lluvias.
En otro episodio ocurrido en el barrio Pablo Rojas, una mujer de 58 años, identificada como Ana María Silvero, falleció el 12 de octubre luego de que su vivienda de madera se derrumbara a raíz del desmoronamiento del terreno, según reportes periodísticos. El hecho evidenció los riesgos que enfrentan las familias asentadas en zonas vulnerables durante periodos de precipitaciones intensas.
Ante el avance de las inundaciones, diversas instituciones desplegaron operativos para evacuar a los pobladores y proporcionar asistencia humanitaria.
Entre los organismos involucrados se encuentran la Itaipú Binacional, la Secretaría de Emergencia Nacional, las Fuerzas Armadas, la Municipalidad de Ciudad del Este, la Gobernación de Alto Paraná y los cuerpos de bomberos, además de otras entidades de apoyo.
El Gobierno también dispuso la movilización de recursos para reforzar las tareas de protección y asistencia a las familias damnificadas. Como parte de la respuesta, se coordinan los traslados hacia zonas seguras, la habilitación de albergues y la distribución de suministros esenciales.
La prioridad es reducir la exposición de los pobladores al peligro, particularmente en los sectores donde el agua continúa avanzando o existen riesgos de nuevos deslizamientos.
Las intensas precipitaciones registradas en Brasil y otras zonas de la región contribuyen al incremento del caudal del río Paraná. A esta situación se suma la crecida del río Iguazú, cuyo aporte de agua puede intensificar los efectos aguas abajo.
En Ciudad del Este, el comportamiento del Paraná también repercute en los cursos hídricos cercanos, como el arroyo Acaraymí, cuyo desborde agrava las inundaciones en los barrios bajos.
La Comisión Especial de Crecidas de Itaipú advirtió sobre el aumento del nivel del río y la posibilidad de que la situación empeorara durante las jornadas siguientes. Por ese motivo, las instituciones mantienen el monitoreo de las condiciones hidrológicas y coordinan las evacuaciones preventivas.
🚨 Evacuações em andamento e mobilização militar no sul de Cidade del Este, Paraguai, devido à enchente do rio Paraná causada pelas chuvas intensas. Pelo menos 100 residências já foram afetadas pelas inundações. https://t.co/AaqWbENHEK
— FREE BUBBLE (@FreeBubble40637) October 12, 2026
Más allá de las tareas de rescate y asistencia, la crecida plantea un desafío para las familias que perdieron sus viviendas o debieron abandonar sus pertenencias para ponerse a salvo.
El retorno a los hogares dependerá de la evolución del nivel de las aguas y de las condiciones de seguridad de cada sector. En las zonas afectadas por derrumbes, además, será necesario evaluar la estabilidad del terreno y el estado de las construcciones antes de permitir el regreso de sus habitantes.
Mientras continúan los operativos, la emergencia en Ciudad del Este vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en áreas ribereñas y terrenos expuestos a inundaciones. La asistencia inmediata resulta fundamental, pero también lo será garantizar condiciones seguras para las familias una vez que las aguas comiencen a bajar.

