
Un niño de cuatro años murió en Argentina tras ser atacado por un perro de raza pitbull en una vivienda particular. El caso ocurrió en Francisco Álvarez, una localidad situada en el oeste del área metropolitana de Buenos Aires, y derivó en la detención de la mujer que estaba a cargo del menor. La Justicia investiga si hubo una conducta negligente.
El episodio tuvo lugar el domingo 11 de octubre en una casa del barrio La Providencia, en el municipio de Moreno. Según las primeras reconstrucciones difundidas por medios argentinos, el niño había quedado al cuidado de su madrina, de 31 años, quien se ausentó durante unos minutos para buscar a su hija después de una clase de patín.
De acuerdo con la información publicada por medios locales, el perro habría ingresado a la vivienda mientras el niño se encontraba solo. Algunas versiones indican que el animal entró por una pequeña ventana o ventiluz, aunque las circunstancias exactas deberán establecerse durante la investigación.
Cuando la mujer regresó, encontró al menor gravemente herido. Los servicios de emergencia acudieron al lugar, pero el personal médico constató que el niño había fallecido.
La víctima fue identificada por medios argentinos como Homero Mauro Leonar Fernández. Las autoridades ordenaron el traslado del cuerpo a la morgue judicial para realizar la autopsia y avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido.
El animal, que según las primeras informaciones sería de la familia, quedó bajo la intervención del área de Zoonosis del municipio de Moreno.
La fiscal Carina Saucedo, titular de la Unidad Funcional de Instrucción número 2 de Morón, dispuso la aprehensión de la mujer que estaba al cuidado del niño. La investigación se encuadra inicialmente como un posible caso de homicidio culposo, una figura penal que contempla la muerte causada por una conducta negligente o imprudente, sin intención de matar.
La medida no equivale a una condena. La responsabilidad de la mujer y las circunstancias en las que ocurrió el ataque deberán determinarse a partir de las pruebas, los testimonios y las pericias.
Los investigadores buscan reconstruir cuánto tiempo permaneció solo el niño, cómo accedió el perro al lugar donde estaba y qué condiciones de seguridad existían en la vivienda. La autopsia también permitirá precisar las lesiones y otros elementos relevantes para el expediente.
Según un recuento citado por medios argentinos, el caso de Moreno sería el octavo fallecimiento registrado en el país durante 2026 por ataques de perros. La cifra, difundida por la prensa local, no corresponde necesariamente a una estadística oficial consolidada a escala nacional.
La mayoría de las víctimas mencionadas en esos reportes serían niños, un grupo especialmente vulnerable frente a animales capaces de provocar lesiones graves.
Uno de los antecedentes recientes ocurrió a fines de agosto en Pablo Nogués, otra localidad del área metropolitana de Buenos Aires. En ese caso, una bebé murió después de ser atacada por un pitbull en una vivienda familiar. La investigación también incluyó pericias y actuaciones judiciales para determinar cómo sucedieron los hechos.
Aunque cada episodio tiene circunstancias propias, estos casos ponen el foco en la necesidad de prevenir el contacto sin supervisión entre niños pequeños y perros, incluso cuando se trata de animales conocidos o que conviven con la familia.
Los especialistas en comportamiento animal advierten que el riesgo no puede evaluarse únicamente por la raza. La conducta de un perro depende de múltiples factores, entre ellos su socialización, su salud, sus experiencias previas, el entorno y la forma en que las personas interactúan con él.
Sin embargo, el tamaño, la fuerza y la capacidad física del animal pueden agravar las consecuencias de un ataque. Por eso, las medidas preventivas son especialmente importantes cuando hay niños pequeños.
Entre las recomendaciones generales figuran no dejar a los menores sin supervisión con perros, asegurar puertas y ventanas para evitar accesos imprevistos y consultar con profesionales veterinarios o especialistas en comportamiento ante señales de agresividad o cambios importantes de conducta.
El caso de Moreno continúa bajo investigación. Por el momento, las autoridades deberán determinar cómo se produjo el ataque y si existen responsabilidades penales por las circunstancias en las que el niño quedó solo en la vivienda.
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