
Al menos 139 migrantes murieron y otros 84 permanecen desaparecidos tras el naufragio de una embarcación que partió de Yibuti rumbo a Yemen, informó este domingo la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia de la ONU. Entre los fallecidos hay 15 niños. Se trata de uno de los naufragios más mortíferos de los últimos años en esa zona.
La nave volcó en la noche del 8 al 9 de octubre, cerca de la localidad costera de Guhere, en la región de Obock, en el norte de Yibuti. Iban 305 personas a bordo, en su mayoría etíopes. El balance inicial era de 109 muertos, pero subió a 139 tras recuperarse otros 30 cuerpos. Las tareas de búsqueda continúan.
Según la OIM, unas 82 personas sobrevivieron, todas de nacionalidad etíope. El jefe de la misión de la agencia en Yibuti, Alexandre Coissac, contó a la AFP que el barco iba sobrecargado y que los sobrevivientes le relataron que la embarcación “empezó a volcarse hacia atrás” en cuanto subieron a bordo.
Entre los primeros 109 cuerpos recuperados había 52 hombres, 42 mujeres y 15 menores: nueve niñas y seis niños. La OIM asiste a 64 sobrevivientes en su Centro de Respuesta para Migrantes de Obock, donde reciben atención médica, apoyo psicológico, alojamiento temporal, comida y ayuda para contactar a sus familias. Las autoridades locales también brindan atención sanitaria y organizan entierros dignos para las víctimas.
La directora general de la OIM, Amy Pope, lanzó un llamado a los gobiernos. “Nadie se sube a una embarcación así a menos que crea que no existe otra vía segura”, afirmó. “No podemos seguir considerando estas muertes como algo normal. Las vías seguras y legales salvan vidas”, agregó, y urgió a los países y a los donantes a actuar “antes de que se produzca el próximo naufragio”.
Cada año, decenas de miles de migrantes del Cuerno de África recorren esa ruta, que conecta Yibuti con Yemen a través del estrecho de Bab el Mandeb, con la esperanza de llegar a los países ricos del Golfo. Los empuja la pobreza, la inseguridad y los efectos crecientes del cambio climático.
El paso está hoy en medio de hostilidades por la reactivación del conflicto en Yemen entre los hutíes proiraníes y el gobierno reconocido internacionalmente, respaldado por Arabia Saudita. Pese a ello, desde el 10 de septiembre más de 20.000 personas llegaron a Yibuti desde Etiopía, donde también se reactivaron los combates entre el ejército federal y los rebeldes de la región de Tigré. Entre el 1 de enero y el 1 de octubre de 2026, la OIM registró unas 178.000 llegadas de migrantes etíopes.
“El objetivo sigue siendo el mismo: llegar a los países del Golfo”, explicó Coissac. La inestabilidad en Oriente Medio, incluida la guerra desencadenada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, no ha frenado este flujo.
La OIM recordó que la travesía marítima es solo una parte del peligro. Quienes llegan a Yemen se exponen a violencia, detenciones y arrestos arbitrarios, explotación y trata de personas.
Los antecedentes son sombríos. En 2025 murieron o desaparecieron más de 900 migrantes en esa ruta, la cifra anual más alta registrada por la agencia, mientras que el número de quienes emprendieron el viaje creció 18 %. En marzo de 2026, otro naufragio frente a Yibuti dejó nueve muertos y 45 desaparecidos.
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