
Una moto robada, un GPS que marcaba una dirección y un grupo numeroso de repartidores dispuestos a recuperarla por su cuenta. Así comenzó un episodio de extrema violencia en un barrio del partido de Tigre, un municipio cercando a la Ciudad de Buenos Aires, donde trabajadores de aplicaciones de delivery irrumpieron en una vivienda, la destrozaron y prendieron fuego un automóvil estacionado en la puerta. Las imágenes, grabadas por vecinos y por los propios protagonistas, circularon rápidamente en redes sociales.
Todo empezó cuando delincuentes le robaron la moto a uno de los repartidores, el vehículo con el que trabaja. Sus compañeros se organizaron enseguida para buscarlo. Según relataron medios televisivos y locales, la señal de rastreo satelital los condujo hasta la zona de las calles Rubén Darío y José Hernández.
Hacia allí fue el grupo, formado por numerosas motos de reparto. Al llegar al punto indicado por el GPS, ingresó por la fuerza a la propiedad, provocó destrozos en el interior y, según las versiones, saqueó la casa. Durante los disturbios, un auto que estaba en la puerta fue atacado y terminó incendiado. En uno de los videos se escucha a un repartidor amenazar al supuesto ladrón: “Somos una banda”.
Los relatos difieren en un punto clave. Según la cobertura de Mediodía Noticias, los repartidores habrían golpeado “con violencia” al presunto delincuente y lo sacaron de la vivienda a la rastra, hasta que la policía intervino y lo subió a un patrullero. El periodista Ignacio González Prieto afirmó que el hombre se salvó “de milagro” de ser linchado.
En cambio, otros medios que reconstruyeron el hecho no precisaron si hubo heridos ni mencionaron una agresión física. Hasta ahora no hay información oficial que confirme ese punto.
La secuencia también presenta matices. Según el medio local SM Noticias, la búsqueda terminó llevando a los repartidores a un taller mecánico ubicado a pocas cuadras, donde habrían encontrado la motocicleta y la habrían recuperado. Otras versiones sostienen que el vehículo fue hallado en la vivienda. No está claro, entonces, si la casa atacada era efectivamente la de los autores del robo o si el rodado estaba en otro lugar.
En el relato televisivo, los repartidores habrían intentado primero hacer la denuncia en la comisaría Primera de Tigre, pero no habrían sido atendidos, lo que los llevó a actuar por su cuenta. Otra versión indica que fueron a la dependencia después de los disturbios, para realizar el reclamo y exigir medidas ante la inseguridad que sufren a diario. Según fuentes policiales citadas por SM Noticias, hay un sospechoso detenido por el robo original de la moto.
Hasta el momento no se informó si se abrieron causas contra quienes participaron de los destrozos y del incendio.
González Prieto advirtió que este tipo de episodios no son aislados. Recordó que se dieron situaciones similares en Moreno, General Rodríguez, Ramos Mejía, La Plata y varias zonas de La Matanza, y señaló que el fenómeno se alimenta de la sensación de desprotección de los trabajadores. Para los repartidores, la moto es una herramienta de trabajo: sin ella no pueden generar ingresos. A eso se suma que, con frecuencia, también les roban mochilas, cascos y celulares.
El comunicador alertó sobre los riesgos del camino elegido. “Esto puede terminar con gente herida, puede terminar con un muerto”, dijo, y advirtió que, en ese caso, la Justicia podría terminar imputando a los propios repartidores.
El caso expone una tensión creciente: trabajadores que reclaman respuestas y que, al no encontrarlas, toman decisiones violentas que los ponen del otro lado de la ley.
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