
El huracán Isaías dejó al menos cuatro muertos a su paso por el Golfo de México, entre intensas lluvias, fuertes vientos y cientos de miles de usuarios sin energía eléctrica. Tras tocar tierra la noche del viernes cerca de la localidad turística de Destin, en el noroeste de Florida, el fenómeno perdió fuerza rápidamente y este sábado fue degradado a ciclón postropical, aunque las autoridades advierten que el peligro no terminó.
Isaías impactó como huracán de categoría 2, en una escala de 5, con vientos máximos sostenidos de 165 kilómetros por hora. “Se ha debilitado muy rápidamente sobre Alabama”, informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC).
Según las autoridades, dos de las muertes se registraron en el condado de Escambia, en Florida. Una mujer falleció al caer un árbol sobre su vivienda. En el mismo condado, los bomberos hallaron a un hombre muerto en su garaje cerrado, donde funcionaba un generador eléctrico. Cuatro integrantes de su familia, de 72, 25, 5 y 4 años, fueron llevados a un hospital, pero su vida no corre peligro, informó una portavoz de la oficina del sheriff.
En Alabama, la gobernadora Kay Ivey confirmó otras dos muertes. “Esta tormenta trajo fuertes vientos por todo Alabama, derribando árboles, dejando sin electricidad y causando algunos daños”, escribió en X. Una de las víctimas murió cuando un árbol cayó sobre una casa en Birmingham.
Cerca de la zona del impacto, un periodista de la AFP constató camiones volcados, gasolineras dañadas y árboles caídos. Los vientos arrancaron los techos de varias propiedades. En Mary Esther, vecinos retiraban escombros de sus casas. “No pude dormir para nada. Esta mañana me levanté y vi la barda caída, el árbol de plátano caído, todo abajo”, contó Tim Pham, de 64 años.
El balance de los apagones varía según la fuente. El sitio PowerOutage registraba poco más de medio millón de usuarios sin luz durante la tarde del sábado, sobre todo en Florida y Alabama. Otros reportes hablan de unos 853.000 en Georgia, Florida y Alabama.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, advirtió que los habitantes no están completamente fuera de riesgo. Es “probable” que las aguas sigan subiendo en algunas zonas, con precipitaciones de entre 10 y 20 centímetros previstas para el fin de semana. El NHC pronostica que el sistema se moverá hacia el norte y luego hacia el norte-noreste, y que se disiparía gradualmente al cruzar los valles de Tennessee y Ohio. Mientras tanto, aún puede provocar fuertes lluvias en el noroeste de Florida, el sur de Alabama y Georgia, además de vientos de hasta 80 kilómetros por hora en el centro y el norte de Alabama.
Varios estados del Golfo, entre ellos Florida y Alabama, declararon el estado de emergencia y ordenaron evacuaciones desde el jueves.
El huracán también afectó a la industria energética. Según una agencia estadounidense, cerca de dos tercios de la producción petrolera de la región y más de la mitad de la producción de gas quedaron suspendidas el viernes.
Isaías fue el primer huracán de la temporada en el Atlántico y el primero en impactar el territorio continental de Estados Unidos desde Milton, en 2024. La actividad ciclónica, que se extiende de junio a noviembre, ha sido inusualmente baja este año por el fenómeno de El Niño, que tiende a frenar los ciclones en el Atlántico y a reforzarlos en el Pacífico. Allí se formaron varios huracanes este año, entre ellos Polo, que alcanzó la categoría 5.
“Nos resguardamos, fuimos al centro de nuestra casa, hicimos lo que debíamos y afortunadamente estamos del otro lado”, dijo Matt Howard, de 38 años, vecino de Mary Esther.
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