
El video que describe a un hombre arrojando una silla hacia una jueza corresponde a un impactante e histórico caso ocurrido en noviembre de 2014 en Roermond, Países Bajos, el cual ha vuelto a viralizarse masivamente en redes sociales recientemente.
En mayo de 2013, en la localidad de Meijel, un conductor perdió el control de su vehículo y atropelló mortalmente a Iza Derijks, una niña de 2 años, y a sus abuelos de 64 y 67 años. El hombre que lanzó la silla era el padre de la menor e hijo/yerno de los adultos mayores fallecidos.
Durante el juicio, la fiscalía no pudo acreditar a nivel técnico que el conductor viajara con exceso de velocidad. Por ello, la jueza dictó una condena de únicamente 120 horas de servicio comunitario y la suspensión de su licencia de conducir.
Al procesar la baja sanción (que simbólicamente equivalía a solo 40 horas de labor comunitaria por cada familiar muerto), el padre fue superado por la impotencia, gritó y arrojó una silla de la sala directamente hacia el estrado de la jueza antes de ser controlado por la seguridad del tribunal.
Debido a la indignación social y a la apelación de la fiscalía, el caso fue revisado por un tribunal superior. Posteriormente, se revocó la polémica medida inicial y el conductor fue sentenciado a 15 meses de prisión efectiva y a la prohibición de conducir durante cuatro años.