
Una banda conformada por al menos seis personas (tres hombres y tres mujeres) ingresó coordinadamente al negocio. Mientras varios de ellos se hicieron pasar por clientes normales y distrajeron a los empleados, otros vigilaban la entrada del local.
El suceso quedó registrado por las cámaras de seguridad del establecimiento y se volvió viral de inmediato debido a la peculiaridad del botín.
Uno de los sujetos se acercó a la efigie de más de un metro de altura colocada cerca de la entrada. Tras moverla para comprobar que no estaba asegurada y calcular su peso, la abrazó, la cargó con ambos brazos y huyó corriendo del lugar, esto en el Centro Histórico de León, Guanajuato, México.
De acuerdo con los reportes policiales locales compartidos horas después del atraco, las autoridades lograron detener a los presuntos responsables del robo de la imagen religiosa.