Peste en Siberia: Rusia niega riesgo de epidemia mientras crece la presión internacional

La muerte de una técnica de laboratorio en Siberia encendió las alarmas y Rusia pide no creer a los medios.

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Rusia aseguró este miércoles que «no existe ningún riesgo epidémico» en la región siberiana de Irkutsk, tras la muerte de una técnica de laboratorio de un instituto que estudia la peste, un caso que generó alarma internacional y llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), Estados Unidos y la Unión Europea a reclamar transparencia a Moscú.

La víctima, Daria Shipílova, de 28 años, trabajaba en el Instituto de Lucha contra la Peste de Irkutsk. Según el medio ruso Pueblos del Baikal, que citó fuentes anónimas cercanas a los servicios de seguridad regionales, se habría contagiado de peste neumónica al romperse un tubo de ensayo en el laboratorio. Murió la semana pasada en un hospital de la ciudad de Shélejov, cerca de Irkutsk.

La versión oficial: una «neumonía de origen indeterminado»

Las autoridades rusas evitaron hablar de peste. El gobernador de la región, Igor Kobzev, afirmó el lunes que los análisis post mortem indicaban que la joven murió por una «neumonía» de origen «indeterminado».

La agencia de salud pública rusa, Rospotrebnadzor, aseguró en un comunicado que la situación sanitaria en la región «es tranquila» y que concluyó el seguimiento médico de más del 90 % de las personas que estuvieron en contacto con la paciente, sin detectar «ningún problema de salud relacionado con una enfermedad infecciosa».

La agencia defendió además que el laboratorio cumplía los estándares de seguridad para «trabajar con microorganismos patógenos» y que la mujer había sido «vacunada y tenía inmunidad frente a las infecciones peligrosas con las que trabajaba». Aun así, informó que aplicó «medidas antiepidémicas» por precaución, sin precisar cuáles.

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Daria Shipílova, de 28 años, trabajaba en el Instituto de Lucha contra la Peste de Irkutsk.

Cuarentena y mensajes contradictorios

Los reportes locales cuentan otra historia. Según Pueblos del Baikal, hasta 200 personas que tuvieron contacto con la técnica fueron puestas en cuarentena. El medio independiente Meduza informó que el área de internación del hospital de Shélejov fue cerrada y puesta en cuarentena el 1 de octubre, algo que confirmó el alcalde del distrito. Canales de Telegram y medios locales reportaron además cuarentenas de tres semanas en varios hospitales de Irkutsk.

El gobernador Kobzev había anunciado que la máxima autoridad sanitaria del país, Anna Popova, participó en una reunión regional por «un caso sospechoso de una infección particularmente peligrosa».

Las señales también fueron confusas desde otras regiones. El jefe de la vecina república de Buriatia, Alexéi Tsidénov, confirmó en un primer momento la muerte por peste y luego corrigió su publicación para decir que la mujer «podría haber muerto» por esa causa.

Según el medio Pueblos del Baikal, la mujer se habría contagiado al romperse un tubo de ensayo.

El Kremlin habla de «información falsa»

El caso escaló cuando surgieron reportes sobre un segundo empleado con síntomas. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió este miércoles que se aclaren «las informaciones aparecidas en los medios de comunicación que señalan que un segundo empleado padece una neumonía de origen indeterminado».

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió que solo se debe dar crédito a Rospotrebnadzor. «La inmensa mayoría de lo que los medios están difundiendo respecto a esta situación es información falsa», afirmó. Rospotrebnadzor aseguró que ya informó a la OMS, como exige el Reglamento Sanitario Internacional.

La OMS evaluó el martes que el riesgo es «bajo» para Rusia y «muy bajo» para Europa.

Trump ofrece ayuda y Moscú responde

El caso también llegó a la agenda diplomática. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, pidió a Rusia «compartir más información con el mundo», y el presidente Donald Trump ofreció ayuda: «Lo estamos observando muy de cerca», dijo.

Moscú respondió a la oferta con una contrapropuesta: ayudar a combatir epidemias en Estados Unidos. Trump anunció que hablará «muy pronto» por teléfono con Vladimir Putin sobre el tema, pero Peskov afirmó que esa conversación «no ha sido objeto de discusiones concretas por el momento» y que no tenía información sobre una solicitud formal de Washington.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que la mayoría de las noticias sobre el caso son «información falsa».

En Irkutsk, indiferencia y desconfianza

Mientras la noticia daba la vuelta al mundo, en Irkutsk muchos vecinos se muestran tranquilos. «Si fuera realmente grave, creo que ya hubieran cerrado todo», dijo a la AFP un hombre que prefirió no dar su nombre. «Nadie parece preocuparse realmente».

Algunos dudan incluso de que haya sido peste, y otros reciben con escepticismo la oferta estadounidense. «Hoy leí que Trump quería ayudar a la ciudad de Irkutsk», comentó un habitante. «¡Podemos arreglárnoslas solos!».

Qué es la peste

La peste es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis, que suele transmitirse a través de pulgas de roedores. Su forma neumónica, que afecta los pulmones, es la más grave: puede contagiarse de persona a persona a través de gotitas respiratorias y es mortal si no se trata rápidamente, según la OMS. Con un diagnóstico temprano, se cura con antibióticos comunes.

En Rusia existen focos naturales de la enfermedad en zonas de Siberia y Asia central, por lo que el país mantiene una red de institutos especializados en su vigilancia y estudio, como el de Irkutsk.

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