
Dormían cuando el misil impactó. Al menos 14 personas, entre ellas cuatro niños, murieron este miércoles en la ciudad de Priluki, en la región de Cherníguiv, en el norte de Ucrania, cuando un ataque ruso destruyó el edificio residencial de cinco pisos en el que vivían. Fue la peor tragedia de una nueva ofensiva masiva de Rusia con misiles y drones que dejó alrededor de 20 muertos en todo el país.
«Los rusos querían asestar un golpe doloroso», dijo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que calificó el ataque como «uno de los más viles» de la guerra, que está cerca de cumplir cinco años.
Los equipos de emergencia trabajaron durante horas entre las ruinas del edificio en busca de sobrevivientes. Lograron rescatar a 15 personas, mientras el balance de víctimas no dejaba de crecer. Otras 50 personas resultaron heridas, según las autoridades ucranianas.
Zelenski vinculó el ataque con una fecha simbólica: «Hoy, como ‘regalo’ de cumpleaños a Putin, el Ejército ruso destruyó un edificio residencial en Priluki», escribió en la red social X, en referencia a que el presidente ruso cumple este miércoles 74 años.
El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, aseguró haber atacado en Priluki una empresa supuestamente vinculada a la fabricación de los misiles ucranianos Flamingo.
El ataque golpeó a Kiev y otras 12 regiones. En la ciudad de Kremenchuk, en la región de Poltava, murieron dos personas, y otras dos en Oleksandria, en la región de Kirovogrado. En la capital, dos personas perdieron la vida en el distrito de Dárnitsia.
«Todo Kiev vive con miedo», contó a la agencia AFP Irina Ribalchenko, una empleada bancaria de 41 años que se refugió en el metro durante la alerta. «Tomamos nuestras cosas y vinimos aquí», dijo, después de escuchar la advertencia de Zelenski, que la noche anterior había anticipado un «ataque masivo» a partir de información de sus servicios de inteligencia.
«Uno de los objetivos clave fue nuestra infraestructura energética», señaló Zelenski. Según canales de Telegram de Kiev, la principal central térmica de la región capitalina, clave también para el abastecimiento de dos regiones vecinas, fue alcanzada por segunda vez en una semana.
Tras el discurso del presidente, los cortes de luz programados dejaron a oscuras varias zonas de Kiev para aliviar la presión sobre la red eléctrica. Los ataques contra la capital se intensificaron a medida que se acerca el invierno, con bombardeos dirigidos contra la infraestructura energética, ferroviaria y vial, incluidos los puentes sobre el río Dniéper.
En Zaporiyia, en el sureste del país, fue alcanzada una «infraestructura de transporte», según el jefe de la administración militar local, Mijaílo Semikin, sin más detalles. Testimonios aún no confirmados indicaron que el ataque afectó un gran puente sobre el Dniéper.
Moscú, en tanto, afirmó haber alcanzado fábricas de armamento en Kiev, Dnipró, Kremenchuk, Oleksandria y Járkov, además de una planta de drones navales en el puerto de Izmail, en la región de Odesa.
Según Zelenski, Rusia lanzó 70 misiles, muchos de ellos balísticos, además de unos 130 drones. La Fuerza Aérea ucraniana informó que sus defensas derribaron 39 misiles de crucero, 5 misiles balísticos y 117 drones.
«Los misiles balísticos rusos siguen siendo nuestro principal reto», reconoció el presidente, que reiteró su pedido a los aliados de nuevos misiles para los sistemas Patriot, los únicos capaces de responder con garantías a este tipo de armamento. Desde este verano, Ucrania dejó de informar el número total de misiles balísticos que lanza Rusia, debido a la fuerte caída en su capacidad para interceptarlos.
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