
No es habitual que una empresa que busca convencer a los inversores de comprar sus acciones les advierta que su producto podría amenazar a la humanidad. Pero eso es lo que hizo Anthropic, la compañía estadounidense creadora del modelo de inteligencia artificial Claude, en el folleto de su prevista salida a bolsa, según reveló el diario británico Financial Times.
En el documento, distribuido entre un pequeño grupo de posibles inversores, la empresa dedica una parte importante a los peligros asociados al desarrollo de modelos de IA cada vez más avanzados, y reconoce que esta tecnología puede plantear «riesgos existenciales para la humanidad».
Entre los riesgos que enumera el folleto figura «la posibilidad de que manipulen, chantajeen o desarrollen comportamientos impredecibles». Según medios estadounidenses que tuvieron acceso a la información, el texto menciona casos de modelos que intentan «resistirse a ser apagados», comportamientos que «se asemejan al chantaje» o la capacidad de «ocultar o manipular información».
Casi un tercio del documento está dedicado a los factores de riesgo, y la mención de riesgos existenciales para la humanidad sería inédita en una presentación de este tipo ante los reguladores bursátiles de Estados Unidos.
Consultada por la agencia AFP, Anthropic declinó comentar la información publicada por el Financial Times.
La empresa dirigida por Dario Amodei prevé debutar este otoño boreal en el Nasdaq de Nueva York. Anthropic fue valorada en 965.000 millones de dólares en mayo, y sus inversores confían en que pueda superar los 2 billones de dólares en su salida al mercado, lo que la convertiría en una de las mayores operaciones bursátiles de la historia.
El folleto también ofrece una radiografía de las finanzas de la compañía, fundada en 2021 en San Francisco. En 2025, Anthropic registró ingresos de unos 4.600 millones de dólares, casi doce veces más que el año anterior. Sin embargo, sufrió una pérdida operativa de más de 8.000 millones.
La razón: sus gastos operativos llegaron a casi 13.000 millones de dólares, impulsados sobre todo por el costo de la capacidad de cálculo necesaria para entrenar y ejecutar sus modelos.
Este año, el crecimiento se aceleró aún más: solo en el segundo trimestre, los ingresos alcanzaron los 11.500 millones de dólares, aunque los gastos también siguen en aumento.
Para sostener su expansión, la compañía prevé comprometer 518.000 millones de dólares en servicios de computación en la nube, capacidad informática e infraestructura durante los próximos años.
El documento advierte además sobre otro riesgo, más clásico para los inversores: la concentración de clientes. Cerca de una cuarta parte de los ingresos de 2025 provino de solo dos de ellos, cuya identidad no fue revelada.
La advertencia llega en medio de un debate creciente sobre los peligros de la IA. A mediados de septiembre, Amodei publicó un ensayo en el que llamó a la industria a «moderar el ritmo de la frontera» del desarrollo de esta tecnología para reforzar su seguridad. Entre otras medidas, propuso abrir los sistemas más avanzados a evaluadores independientes, fijar estándares de seguridad compartidos por toda la industria y promover acuerdos internacionales para que otros países, como China, también se comprometan.
La propuesta recibió el respaldo de dos figuras que rara vez coinciden. «Estoy de acuerdo con Dario en que necesitamos moderar el ritmo de la frontera», escribió en X Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI. El empresario Elon Musk fue más escueto: «Dario tiene razón».
La semana pasada, varios líderes del sector también pidieron en la ONU extremar la vigilancia sobre esta tecnología.
La paradoja queda a la vista: la misma empresa que advierte que la IA podría amenazar a la humanidad se prepara para recaudar miles de millones de dólares para seguir desarrollándola a gran escala.
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