Huracán Polo toca tierra en México con fuerza voraz

Polo tocó tierra en Baja California Sur: el mar rompió un muro y un pueblo quedó a oscuras. Ahora va por Sonora.

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Vientos que doblaban las palmeras, apagones y el mar avanzando sobre las calles. El huracán Polo tocó tierra cerca de la medianoche del lunes al martes en Las Barrancas, en el municipio de Comondú, en Baja California Sur, como un poderoso huracán de categoría 2, en el límite con la categoría 3, con vientos sostenidos de 175 kilómetros por hora y rachas de hasta 205 km/h.

Es el primer huracán de la temporada que golpea de lleno esta región del noroeste de México, habituada a los ciclones, pero que este año enfrenta tormentas más intensas por el fenómeno de El Niño. Y no será el último impacto: tras cruzar la península, Polo avanza hacia el golfo de California y se prevé que alcance Sonora en las próximas horas.

El mar rompió la barrera

Antes de que el ojo del huracán llegara a la costa, el sistema se acercó como categoría 3, con vientos de 185 km/h. En Puerto San Carlos, un pueblo de unos 6.000 habitantes que vive de la pesca y del avistamiento de ballenas, a unos 180 kilómetros del punto de impacto, la marejada rompió un muro de contención de más de tres metros y el agua de mar inundó calles y viviendas.

El servicio eléctrico se cortó poco después y, al caer la noche, todo el pueblo quedó a oscuras. En Ciudad Constitución, la cabecera municipal de Comondú, se reportaron daños en edificios, entre ellos un banco y un restaurante, mientras que medios locales informaron de personas que buscaron refugio en los techos ante el avance del agua.

En Puerto San Carlos, la marejada rompió un muro de contención de más de tres metros e inundó calles y viviendas.

«Confío en Dios»

Muchos vecinos de Puerto San Carlos se trasladaron a un albergue instalado en la escuela secundaria o abandonaron el pueblo. Pero no todos. «Siempre me la pasé aquí en los huracanes y nunca me pasó nada. Confío en Dios», respondió Salvador Palma a los marinos que le pidieron trasladarse a un refugio. «Aquí me siento más seguro con mi familia», dijo. Como él, otra media docena de familias se quedó en una colonia de pescadores a la orilla del mar. La Marina no está autorizada a obligarlos a evacuar.

En el albergue, María Palomino se preparaba para pasar la noche sobre una colchoneta. «Vamos a estar entre conocidos y convivir, es mejor», contó. Juan Manuel Sarabia, de 53 años, reforzó la fachada de su casa con tablones antes de la llegada del huracán: «Hay que protegernos por la familia, la propiedad».

Miles de efectivos y 169 refugios

Las fuerzas armadas desplegaron casi 7.000 efectivos en Baja California Sur, donde se suspendieron las clases, el trabajo presencial en oficinas públicas, la actividad marítima y el acceso a las playas. Protección Civil habilitó 169 refugios temporales con capacidad para más de 24.000 personas.

En Sonora, donde también se suspendieron las clases, se activaron 17 refugios en Guaymas y se realizaron evacuaciones preventivas en zonas inundables.

Lo que viene: lluvias torrenciales y olas de hasta 10 metros

La Marina prevé un «debilitamiento rápido» de Polo tras su paso por tierra: bajaría a categoría 1 en las primeras horas del martes y a tormenta tropical hacia el mediodía. Aun así, el peligro no ha pasado.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) pronostica lluvias torrenciales de entre 150 y 250 milímetros en el centro de Baja California Sur y el sur de Sonora, además de precipitaciones muy fuertes en Sinaloa y Chihuahua. En la península se esperan olas de entre 8 y 10 metros y una marea de tormenta de hasta 2,5 metros, con riesgo de deslaves, desbordes de ríos e inundaciones.

Las autoridades pidieron a la población alejarse de la costa, no cruzar ríos ni arroyos y tener lista una mochila de emergencia.

La Conagua prevé lluvias de entre 150 y 250 milímetros en Baja California Sur y el sur de Sonora. EFE/ David Guzmán

Un huracán para la historia

Polo ya había dejado su marca antes de tocar tierra. Se formó como tormenta tropical el 20 de septiembre y en menos de dos días se convirtió en huracán de categoría 5. Desde entonces tuvo un comportamiento errático, con cambios bruscos de intensidad.

Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), acumuló más de 48 horas no consecutivas como categoría 5, un récord de permanencia con esa intensidad en el Pacífico oriental. Además, es el segundo ciclón más intenso por presión mínima en esa región, solo detrás de Patricia (2015), y registró la tercera intensificación más rápida, después de Patricia y Otis.

Su paso frente a las costas del Pacífico ya había dejado víctimas: en Jalisco, las autoridades confirmaron la muerte de dos menores en Talpa de Allende tras el colapso de viviendas por la crecida de un arroyo, y otras tres personas permanecen desaparecidas.

Rachel, la siguiente amenaza

Mientras Polo se debilita, los meteorólogos vigilan a la tormenta tropical Rachel, que avanza frente a las costas de Oaxaca y Guerrero y podría fortalecerse. Para la temporada 2026, el SMN prevé entre 18 y 21 ciclones con nombre en el Pacífico, de los cuales entre cuatro y cinco podrían ser huracanes mayores.

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