
Las autoridades de la capital de Tailandia declararon este sábado el estado de desastre en sus 50 distritos administrativos. La medida excepcional responde a casi 48 horas continuas de precipitaciones que desbordaron los canales urbanos.
Al menos 13 carreteras principales quedaron completamente anegadas por el agua en las zonas central y oriental. El tránsito metropolitano colapsó mientras decenas de vehículos terminaron sumergidos y abandonados sobre las calzadas.
El agua ingresó a cientos de comercios y viviendas particulares alcanzando la altura de la cintura de los residentes. El temor al desabastecimiento provocó masivas compras de pánico de fideos instantáneos y agua embotellada en los supermercados.
El gobernador de la ciudad, Chadchart Sittipunt, solicitó formalmente a la población no salir de sus domicilios. La administración dispuso la implementación obligatoria del trabajo remoto para el personal de la administración pública.
Asimismo, las autoridades educativas ordenaron la suspensión de clases en todas las escuelas para el próximo lunes. Las alarmas comunitarias del sistema de alerta celular notificaron a los ciudadanos sobre el nivel crítico de los caudales.
Cerca de 980 personas vulnerables fueron trasladadas preventivamente a diversos refugios temporales de la metrópoli. Otras 36 personas requirieron asistencia médica urgente y fueron internadas en diferentes centros hospitalarios.
El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, interrumpió una visita oficial en Londres para regresar de urgencia a su país.
La violenta tormenta castigó con dureza a otras 21 provincias del territorio tailandés. El Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres confirmó un fallecido en las regiones del interior.
Más de 84.000 personas sufrieron graves pérdidas materiales a causa del avance descontrolado de las aguas. El temporal fue originado por un sistema de baja presión potenciado por los vientos estacionales del monzón.
Las estaciones de bombeo operaron a su capacidad máxima evacuando 1.200 metros cúbicos de agua por segundo.
Por su parte, la represa Chao Phraya incrementó sus descargas controladas a 1.950 metros cúbicos por segundo. La capital acumuló 487 milímetros de lluvia en septiembre, superando ampliamente el promedio mensual de 269 milímetros.
El gobernador descartó revivir una catástrofe histórica como la de 2011 y aseguró que la situación comenzará a estabilizarse.
El dramático panorama fue ampliamente documentado en los principales portales de noticias y en diversas redes sociales.