
Irán puso sobre la mesa una propuesta que podría cambiar el rumbo de la guerra en Oriente Medio: reabrir en un plazo de siete días el estrecho de Ormuz, el paso marítimo clave para el comercio mundial de petróleo, a cambio de una serie de concesiones de Estados Unidos. El anuncio, realizado por el canciller iraní, Abás Araqchi, provocó de inmediato una caída en el precio del crudo, aunque en Teherán todavía no hay una posición oficial que lo confirme.
«Si se cumplen ciertas condiciones, el estrecho se abrirá en un plazo de siete días y se entablarán negociaciones», declaró Araqchi a varios medios extranjeros, entre ellos The New York Times y The Guardian. El jefe de la diplomacia iraní aseguró que espera una respuesta de Washington y que China, cuyo presidente, Xi Jinping, se encuentra de visita oficial en Estados Unidos, respalda la iniciativa.
Según Araqchi, la propuesta fue entregada el martes en Nueva York, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, al enviado estadounidense Steve Witkoff, que participó del encuentro junto a Jared Kushner. Irán asegura haber planteado siete condiciones. Entre las que trascendieron figuran:
Si esos compromisos se cumplen, al séptimo día Irán reabriría el estrecho y luego comenzarían las negociaciones, incluidas las del delicado capítulo nuclear. En una entrevista con la AFP, el portavoz de los Guardianes de la Revolución, Hossein Mohebi, sumó otra exigencia: el fin de las hostilidades en Yemen.
La propuesta tiene, sin embargo, un punto débil: su origen oficial. La agencia japonesa Kyodo fue la primera en informar el martes sobre un plan de este tipo, citando a un alto responsable iraní, pero los medios iraníes lo desmintieron y hasta ahora no existe una comunicación oficial que aclare la posición del régimen.
En Washington, la cautela también domina. El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que no debía considerarse el encuentro con los iraníes como «un gran avance», mientras que Trump volvió a amenazar con «aniquilar» a la República Islámica si no se alcanza un acuerdo.
Aun así, el mercado tomó nota. Este viernes, el barril de Brent para entrega en noviembre caía un 1,31 %, hasta los 105,20 dólares, después de haberse disparado el jueves. El West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, retrocedía más de un 2 % y se ubicaba por debajo de los 93 dólares.
La baja se profundizó tras una entrevista del presidente iraní, Masud Pezeshkian, con la cadena Fox News. El mandatario acusó a Estados Unidos de ser «el obstáculo» para la paz porque, «en lugar de dialogar, se lanza a la batalla, bombardeando primero y bloqueando todas las vías». Pero también dejó una señal de apertura: Teherán estaría dispuesto a reducir sus niveles de enriquecimiento de uranio y a permitir una verificación externa, después de haber restringido el acceso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) tras los ataques estadounidenses del año pasado.
No es la primera vez que ambas partes intentan un entendimiento. En junio, Trump y Pezeshkian firmaron un protocolo destinado a poner fin a la guerra, reabrir Ormuz y luego negociar sobre el programa nuclear. Pero el texto fue interpretado de manera distinta por cada parte y las hostilidades se reanudaron.
Desde entonces, Irán exige a los buques que quieran atravesar el estrecho que obtengan su autorización, alegando razones de seguridad y soberanía. Los barcos que no la solicitan son atacados con regularidad, mientras que Estados Unidos bombardea esporádicamente las costas iraníes. Por ese paso circula una parte fundamental del petróleo que se consume en el mundo, por lo que cualquier señal sobre su reapertura tiene impacto inmediato en los precios de la energía.
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