Pandas, un águila y mucho brillo: lo que dejó la cena de Estado entre Trump y Xi

Trump y Xi intercambiaron regalos cargados de simbolismo en una fastuosa cena de Estado en la Casa Blanca.

Entre trompetas, banderas y una cena de Estado con más de 130 invitados, Donald Trump y Xi Jinping protagonizaron el jueves en Washington una cumbre en la que los gestos simbólicos pesaron más que los acuerdos. El presidente estadounidense le regaló a su par chino una estatua de un águila calva, símbolo nacional de Estados Unidos, mientras que Xi llegó con otro obsequio de enorme carga diplomática: dos pandas gigantes que se instalarán en el zoológico de Atlanta.

El águila, «espíritu libre» de Estados Unidos

Durante la cena de Estado en la Casa Blanca, Trump entregó a Xi la escultura, obra de un «extraordinario artista estadounidense, uno de los mejores del mundo», según dijo, y diseñada con su participación y la de la primera dama, Melania Trump. El mandatario describió al águila calva como «una encarnación del espíritu libre y elevado de Estados Unidos» y expresó su deseo de que encuentre «un lugar maravilloso» en Pekín.

Trump cerró su intervención con un brindis por Xi, su esposa Peng Liyuan y la relación entre ambos países: «Que todos nuestros pueblos conozcan un futuro de armonía, paz y éxito».

Xi pidió a Washington que trate «con prudencia» el tema de Taiwán y que se oponga a su independencia. EFE/EPA/Annabelle Gordon / POOL

Ping Ping y Fu Shuang, los nuevos embajadores

Horas antes, durante la ceremonia de bienvenida, Xi había anunciado que los pandas Ping Ping, un macho, y Fu Shuang, una hembra, llegarán «en unos días» al zoológico de Atlanta. El presidente chino lo presentó como «una buena noticia» y describió a estos animales como «enviados de amistad entre chinos y estadounidenses».

Según la agencia estatal Xinhua, la Asociación China para la Conservación de la Vida Silvestre firmó con el zoológico un acuerdo de cooperación que prevé una estancia de diez años. Los ejemplares ocuparán el lugar de los cuatro pandas que Atlanta devolvió a China en 2024, tras 25 años de colaboración, en un momento en que los préstamos parecían reducirse al mismo ritmo que se deterioraban las relaciones bilaterales.

pandas Ping Ping y Fu Shuang
Los pandas Ping Ping y Fu Shuang pasarán diez años en el zoológico de Atlanta, según el acuerdo firmado con China.

La «diplomacia de los pandas», un termómetro de la relación

Los pandas no son un gesto cualquiera. Pekín los utiliza desde hace décadas como herramienta de poder blando y como termómetro de sus vínculos con otros países. La tradición con Estados Unidos comenzó en 1972, cuando China entregó a Washington a Ling Ling y Hsing Hsing tras la histórica visita de Richard Nixon.

Desde los años ochenta, China ya no los regala: los presta en el marco de acuerdos de cooperación científica de largo plazo. Pekín conserva la propiedad de los animales, y las crías nacidas en el extranjero deben regresar al país cuando alcanzan la madurez sexual. Según Xinhua, la cooperación con Estados Unidos permitió criar 17 oseznos en zoológicos estadounidenses. La llegada a Atlanta prolonga el deshielo iniciado en 2024, cuando otra pareja de pandas viajó al zoológico de San Diego.

Trump regaló a Xi una estatua de un águila calva, a la que describió como «una encarnación del espíritu libre y elevado de Estados Unidos». (Photo by Brendan SMIALOWSKI / AFP)

Fastuosidad por encima de los acuerdos

Los Trump desplegaron toda la pompa posible para estar a la altura del recibimiento que Xi les había ofrecido en Pekín en mayo: bienvenida personal al pie del avión, ceremonia con honores en la Casa Blanca, una cena con la élite de la industria y la tecnología estadounidenses y hasta una visita «especial» a las obras del futuro salón de baile de la Casa Blanca.

«Ostentar, esa era la idea», resumió Ryan Hass, del centro de estudios Brookings. «El mensaje consistía en decir que ambos líderes son capaces de gestionar eficazmente las relaciones entre China y Estados Unidos dentro de límites tolerables de competencia. Ninguno de los dos dirigentes esperaba gran cosa del otro».

Trump volvió a hablar de una «verdadera gran amistad» con Xi, mientras que el líder chino, fiel a su reserva, prefirió referirse a una «relación personal» y advirtió contra la «trampa de Tucídides», la teoría que plantea un mayor riesgo de guerra cuando una potencia emergente desafía a una establecida.

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Estados Unidos y China prolongaron la tregua comercial, pero solo hasta el 10 de enero.

Taiwán, Irán y la inteligencia artificial

Más allá de las cortesías, Xi planteó sus preocupaciones. Pidió que Washington trate «con prudencia» el tema de Taiwán y que «se oponga» a su independencia, y expresó su deseo de que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo «lo antes posible». China, socio clave de Teherán, se opuso desde el principio a la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel.

En materia de inteligencia artificial, Xi sostuvo que ambas potencias tienen la «responsabilidad» de garantizar que su desarrollo «esté siempre bajo control humano», mientras que Trump insistió en que quiere mantener la regulación «exactamente donde está».

Entre los resultados concretos, Xi prometió invitar a 100.000 jóvenes estadounidenses a China durante cinco años, y ambos países acordaron prolongar la tregua en la guerra comercial, aunque solo hasta el 10 de enero. Un plazo que, según los analistas, le permite a Trump atravesar sin sobresaltos las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

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