«Tengo la bala allí adentro todavía», cuenta migrante venezolano baleado por ICE

El venezolano Wilber Garcés, baleado por un agente de ICE en Austin, sigue detenido con la bala en el cuerpo y ahora sufre parálisis del lado izquierdo.

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El venezolano Wilber Garcés, de 28 años, sigue detenido en un centro de inmigración del sur de Texas con una bala alojada cerca de la columna vertebral, y a las heridas iniciales se sumó una nueva complicación: parálisis del lado izquierdo del cuerpo, según informó este lunes su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch. El migrante, herido el domingo por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras repartía pedidos para la aplicación DoorDash, relató telefónicamente a la prensa, desde su celda, las horas que le cambiaron la vida.

«Sentí un disparo, no sé cuántos me dieron»

Garcés explicó que circulaba por el norte de Austin cuando una camioneta negra, sin marcas policiales, intentó chocarlo. Un hombre que se identificó como agente de migración le pidió sus documentos y le exigió bajar del vehículo. El venezolano respondió que primero quería estacionar para no dejar el auto atravesado en la calle. «Di una vuelta en U y allí fue donde él empezó a perseguirme, como pensando que yo me iba a escapar, pero yo estaba buscando un lugar para dejar mi carro. Allí me chocó dos veces y me disparó», relató. Aseguró que sintió un solo impacto, aunque no supo precisar cuántos disparos recibió en total él o su vehículo.

Tras el ataque, uno de los agentes subió por la fuerza al auto para apagarlo, sin asistir al herido. «Estaba prácticamente desmayado. Yo nunca me bajé del vehículo», contó Garcés, quien fue trasladado en ambulancia a un hospital local con una fractura de clavícula y la bala incrustada cerca de la columna.

La abogada Kate Lincoln-Goldfinch habla ante los medios sobre el caso de su cliente. EFE/ Carlos Ramírez

Sin cirugía y trasladado a un centro de detención

En el hospital le anunciaron estudios para una eventual cirugía, pero un médico le informó luego que no se la realizarían «porque estaban apurados» para darle el alta y entregarlo a custodia federal. «Yo le dije al doctor: cómo me va a dejar la bala ahí si aún me duele. No recibí la atención médica adecuada», denunció el migrante, que fue llevado a una celda sin camas. Horas después fue trasladado al centro de detención de Pearsall, a unos 200 kilómetros de Austin.

Una nueva complicación: parálisis del lado izquierdo

Lo que parecía ya un cuadro grave se agravó este lunes: Lincoln-Goldfinch informó que Garcés fue trasladado nuevamente, esta vez de urgencia a otro hospital, tras presentar parálisis del lado izquierdo del cuerpo. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende ICE, había asegurado horas antes que el detenido se encontraba en condición «estable» y bajo custodia federal «en espera de su expulsión», y sostuvo que había ingresado «ilegalmente» al país durante el gobierno de Joe Biden.

La abogada rechazó esa versión: Garcés entró a Estados Unidos en 2024 de forma legal, a través del programa CBP One, habilitado por la administración Biden para que solicitantes de asilo pidieran cita en un puerto fronterizo. Según explicó, el venezolano estaba en libertad condicional, tramitaba su solicitud de asilo y contaba con un permiso de trabajo vigente.

Manifestantes se congregan frente al Capitolio de Texas en rechazo a los operativos de ICE. (Photo by RONALDO SCHEMIDT / AFP)

Una orden de deportación por un error administrativo

La detención de Garcés se cruza con otro problema: pesa sobre él una orden de deportación dictada «en ausencia», después de que no compareciera a una audiencia migratoria de la que nunca fue notificado. Según su abogada, el aviso se envió a una dirección donde el venezolano ya no vivía, por un cambio de domicilio que el sistema no llegó a procesar. Este tipo de fallos se dispararon durante la actual administración: en lo que va del año, jueces de inmigración ordenaron la expulsión de unos 281.867 migrantes que no se presentaron a sus citas, según cifras oficiales. La defensa adelantó que presentará una medida cautelar para pedir su liberación.

El venezolano Wilber Garcés, baleado por un agente de ICE en Austin, sigue detenido con la bala en el cuerpo y ahora sufre parálisis del lado izquierdo, mientras crece el repudio social.

Protestas en el Capitolio y pedido de investigación independiente

El episodio generó un fuerte repudio en Austin. Un centenar de manifestantes se congregó la noche del lunes frente al Capitolio de Texas. «Estamos menos seguros cuando los agentes están cerca. Secuestran a nuestros vecinos y hacen desaparecer a personas que forman parte de nuestra comunidad», dijo Rosalie Kendall, de 40 años, una de las presentes.

«No hay absolutamente ninguna justificación para que le hayan disparado. Exigimos que se detengan los controles de tráfico de ICE. Los agentes están excesivamente armados, sobrepagados, mal capacitados y son violentos», afirmó Lincoln-Goldfinch. Por su parte, Román Palomares, presidente de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), reclamó una investigación independiente sobre lo ocurrido.

El caso se suma a una serie de episodios violentos vinculados a los operativos migratorios de la administración de Donald Trump, que en agosto arrestó a casi 51.000 indocumentados en todo el país. En julio, el mexicano Lorenzo Salgado murió baleado por un agente de ICE en Houston, ciudad donde había vivido más de tres décadas y donde dejó tres hijos estadounidenses.

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