
La marca estadounidense de calzado Converse, propiedad de Nike, se disculpó públicamente y retiró de sus redes sociales un anuncio protagonizado por Karina, integrante del grupo de K-pop aespa, después de que una ola de usuarios señalara que la fotografía evocaba imágenes del Ku Klux Klan (KKK) y de linchamientos raciales.
La publicación, subida a la cuenta oficial de Instagram de la firma, mostraba a Karina con una falda blanca mientras sostenía a un costado un par de zapatillas negras. El problema surgió por un efecto de la iluminación: una sombra triangular blanca proyectada sobre la falda, que para muchos usuarios se asemejaba a una capucha del KKK. A eso se sumó la forma en que colgaban las zapatillas en la imagen, que otra parte de la audiencia comparó con los pies de una víctima de linchamiento.
La comparación se viralizó rápidamente en redes sociales, donde algunos usuarios pidieron el despido de los responsables de la campaña y llamaron a boicotear a la marca, mientras otros cuestionaron si la lectura racial de la imagen había sido realmente intencional.
🇺🇸🇰🇷 | Converse retira una campaña con la estrella del K-pop Karina tras ser relacionada con el Ku Klux Klan.
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) September 20, 2026
Converse ha tenido que retirar una fotografía y pedir disculpas públicas después de que un anuncio protagonizado por la artista asiática Karina desatara una fuerte… pic.twitter.com/mTWGAtfJDo
Ante la presión, Converse emitió un comunicado enviado a medios estadounidenses en el que reconoció el error. «Lo sentimos. Entendemos por qué esta imagen resulta profundamente perturbadora y reconocemos que nos equivocamos. Esto no debió haber ocurrido y lo haremos mejor», señaló la compañía. La empresa confirmó que ya retiró la publicación de sus canales oficiales y que trabaja para eliminarla de todos los lugares donde haya circulado.
La controversia generó además críticas hacia los procesos internos de la marca. El abogado especializado en derechos civiles Lee Merritt cuestionó que la disculpa llegara solo después del escándalo público, y sostuvo que una imagen de este tipo «debería haber sido detectada durante el proceso de revisión» antes de su publicación.
La fotografía formaba parte de la campaña de lanzamiento de las Converse Chuck 70 X, una nueva versión de la histórica Chuck Taylor All Star —el modelo insignia de la marca, presentado originalmente en 1917— que salió al mercado internacionalmente el pasado 27 de agosto. Converse, fundada en 1908 en Malden, Massachusetts, y adquirida por Nike en 2003, había apostado por Karina como una de las caras visibles de la nueva línea, aprovechando la enorme popularidad global del K-pop.
El episodio se suma a una serie reciente de tropiezos publicitarios de grandes cadenas y marcas estadounidenses vinculados a imágenes consideradas racialmente insensibles. Poco antes, la cadena minorista Target debió retirar de sus tiendas un disfraz de Halloween criticado por evocar estereotipos racistas asociados al «minstrel show», un formato de espectáculo del siglo XIX basado en la caricatura degradante de personas afrodescendientes. Para muchos analistas de marketing, ambos casos reflejan fallas en los procesos de control interno de las compañías antes de que sus campañas lleguen al público.
Más información: