Derrumbe histórico de Merz: la AfD lo hunde en el este y la izquierda le arrebata Berlín

La CDU de Merz se desploma en Alemania y la ultraderecha de AfD vaticina su caída antes de fin de año.

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El canciller conservador Friedrich Merz sufrió el domingo la peor noche electoral de su carrera: su partido, la CDU, se hundió al 4,9% en Mecklemburgo-Antepomerania y perdió el gobierno de Berlín, mientras la ultraderechista AfD y la izquierda de Die Linke festejaban. Los líderes de la extrema derecha no esperaron ni un día para vaticinar su caída.

«El canciller no llegará con toda seguridad a final de año. Creo que el ocaso ha comenzado», disparó Leif-Erik Holm, principal candidato de Alternativa para Alemania (AfD) en Mecklemburgo-Antepomerania, apenas conocidos los resultados. Su copresidenta, Alice Weidel, fue más lejos: «Hemos reemplazado a la CDU como partido del pueblo».

Un naufragio en dos actos

En Mecklemburgo-Antepomerania, estado del noreste alemán, la AfD se impuso con el 38,2% de los votos, su mejor marca hasta ahora. El SPD de la primera ministra regional Manuela Schwesig, quien definió la campaña como la más difícil que enfrentó su partido, quedó segundo con el 35,5% y aún podría retener el gobierno si arma una coalición con sus aliados. La CDU, en cambio, se desplomó al 4,9%, por debajo del umbral necesario para tener representación parlamentaria: es el peor resultado de su historia y la primera vez que queda fuera de una Legislatura regional.

En Berlín, el desenlace fue distinto pero igual de duro para Merz. La izquierda de Die Linke se impuso con el 25,7% de los votos y sumó dieciséis bancas, en un salto de más de 13 puntos respecto de 2023. La CDU del alcalde-gobernador Kai Wegner cayó al 18,8%, casi diez puntos menos que en la elección anterior, y perdió el gobierno que compartía con el SPD desde 2023. La AfD trepó del 9,1% al 16,3% y los socialdemócratas se derrumbaron al 12,1%, su peor resultado histórico en la capital, superados incluso por los Verdes.

Con estos números, la coalición más probable en Berlín combinaría a Die Linke, los Verdes y el SPD, aunque estos últimos dos partidos ya condicionaron cualquier acuerdo a una respuesta contundente de Die Linke sobre casos de antisemitismo en sus filas.

La copresidenta de AfD, Alice Weidel, celebró los resultados como un «reemplazo» histórico de la CDU.

Un mensaje de urgencia desde la televisión

Ante las especulaciones sobre una eventual destitución interna, Merz, de 70 años, salió al aire apenas minutos después de conocerse los primeros sondeos a pie de urna. Reconoció que su partido había sufrido un «desastre» en Mecklemburgo-Antepomerania y admitió que la confianza en las instituciones alemanas está siendo «activamente socavada por partidos radicales tanto de izquierdas como de derechas».

«Lo que hay que hacer ahora requiere determinación, firmeza y paciencia. Lo demostraré como presidente de la CDU y, sobre todo, como canciller de nuestro país», afirmó, en un intento por frenar los rumores sobre su continuidad. El mandatario incluso canceló su viaje previsto esta semana a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU.

Estas dos derrotas se suman a la de Sajonia-Anhalt, el 6 de septiembre pasado, donde la AfD también arrasó frente a la CDU y quedó a solo tres escaños de la mayoría absoluta, aunque todavía sin respaldos para gobernar esa región del este alemán.

Donald Trump
El canciller Friedrich Merz reconoció un «desastre» electoral en un mensaje televisivo la noche del domingo.

El socio incómodo

El SPD, socio de gobierno de Merz a nivel federal, reafirmó este lunes su lealtad a la coalición, pero endureció el tono. «Nuestra máxima premisa es que seguimos apoyando esta coalición, pero tal y como han ido las cosas en los últimos meses, no podemos seguir así; necesitamos cambios», advirtió el copresidente del partido y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, vicecanciller del país.

Klingbeil fue categórico sobre el rumbo del Gobierno: «Ir de cabeza contra el muro, explicando que basta con ser aún más estrictos en lo que hemos hecho hasta ahora y que la gente acabará por entender, eso no va a funcionar». Y remarcó que ignorar lo expresado por los votantes en tres elecciones regionales seguidas «es inaceptable».

En la misma conferencia de prensa, la copresidenta del SPD y ministra de Trabajo, Bärbel Bas, reclamó que las reformas en pensiones y sanidad que impulsa el Ejecutivo sean sometidas «a una evaluación realista, por un lado, y sobre todo, a una evaluación en términos de equidad». Bas advirtió que «no hay nada más fatal que dejar que esta coalición se rompa ahora por cualquier cuestión concreta», aunque reconoció el malestar ciudadano con la agenda de reformas.

Una promesa incumplida

Cuando asumió el cargo en mayo del año pasado, Merz había prometido reactivar la economía alemana, reforzar a las fuerzas armadas frente a Rusia y reducir la inmigración irregular para frenar el avance de la AfD. Sin embargo, en apenas dieciséis meses de gestión, su popularidad personal se desplomó a apenas poco más del 10% y la ultraderecha lidera ahora los sondeos a nivel nacional.

Entre los posibles sucesores dentro de la CDU figuran Hendrik Wüst, jefe del Gobierno regional de Renania del Norte-Westfalia, y Markus Söder, líder de la CSU y jefe del Gobierno de Baviera, aunque hasta el momento ninguno se postuló abiertamente para reemplazarlo.

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