
El Gobierno de Cuba acusó al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de intentar “reescribir la historia del hemisferio”, tras sus críticas contra los gobiernos de izquierda y en medio de su gira por Colombia, Ecuador y Perú.
El pronunciamiento se produjo después de conocerse la incorporación de Perú al Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por la Administración de Donald Trump para fortalecer la cooperación regional contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
El ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, aseveró en redes sociales que “la trayectoria destructiva del imperialismo estadounidense y su alianza con los gobiernos más reaccionarios de la región está bien escrita y registrada”.
El Escudo de las Américas es una iniciativa promovida por la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, junto con varios Gobiernos latinoamericanos de derecha para reforzar la cooperación regional en la lucha contra el tráfico de narcóticos y el crimen organizado transnacional.
Rodríguez remarcó que las relaciones de EE.UU. con la derecha en América Latina se ha visto marcada por “intervenciones militares, la usurpación de territorios, la apropiación de riqueza ajena y la explotación despiadada de los trabajadores y campesinos”.
Además, dijo, han estado caracterizadas por “decenas de miles de asesinados, desaparecidos y torturados, en la expansión de la violencia y el crimen, y la persecución de líderes sociales, movimientos populares y luchadores a favor de la justicia”.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense manifestó esta semana que “la izquierda ha destruido, básicamente, todos los países del hemisferio de los que se ha apoderado”.
“La izquierda destruyó a Venezuela. La izquierda destruyó a Cuba. La izquierda destruyó a Nicaragua”, aseveró Rubio.
El secretario de Estado estadounidense ha asegurado en varias ocasiones que la isla contribuyó a forjar la extrema izquierda en su país y el continente.
Cuba ha respondido a estas acusaciones señalando a Washington por “la protección que se le brinda en territorio estadounidense a los que financian, organizan, instigan y se entrenan para actos terroristas” contra la isla.
La Habana y Washington atraviesan su momento de mayor tensión en décadas, enmarcado en una profunda crisis interna en la isla y una política de “máxima presión” por parte de EE.UU., primero con un bloqueo petrolero iniciado en enero de este año y luego con sanciones secundarias que ahuyentan a las empresas extranjeras.
Con información de EFE
