
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregó regalos en efectivo por un total de 135.000 dólares a tres de sus colaboradoras más cercanas, según revelan las declaraciones financieras oficiales de los funcionarios. La cifra, difundida por medios como The Washington Post y Politico, reabrió el debate sobre los límites éticos y legales de este tipo de pagos dentro de la Casa Blanca.
Natalie Harp, Margo Martin y Chamberlain Harris —tres jóvenes asesoras con acceso habitual y constante al mandatario— declararon haber recibido 45.000 dólares cada una bajo el concepto de «regalo en efectivo por las fiestas». Los montos representan cerca del 30% del salario anual que cada una percibe por su cargo en la administración: 150.000 dólares.
Las declaraciones patrimoniales, publicadas la semana pasada, identifican explícitamente a Trump como la fuente de los pagos.
Harp, de 35 años, es la figura más conocida del trío. Se desempeña como asesora especial y asistente ejecutiva del presidente, a quien acompaña casi todo el tiempo durante su segundo mandato. Su apodo, «impresora humana», surge de su costumbre de imprimir información para Trump dondequiera que se encuentre, además de redactar mensajes en redes sociales en su nombre.
La asesora se volvió protagonista de una polémica viral luego de que el senador demócrata Jon Ossoff hiciera un comentario sobre su estrecha relación con el mandatario, lo que generó fuertes críticas de aliados del presidente y una amplia repercusión mediática.
Margo Martin, de 31 años, se desempeña como asesora de comunicaciones y suele acompañar a Trump en la grabación de contenido para sus redes sociales. Chamberlain Harris, de 26 años, cumple funciones como asistente ejecutiva del presidente.
Además de estas tres colaboradoras, el mandatario también entregó 20.000 dólares a Walt Nauta, director de operaciones del Despacho Oval, quien percibe un salario anual de 175.000 dólares. Nauta fue asistente personal de Trump durante su primer mandato y formó parte del equipo que lo acompañó en un reciente viaje a Turquía vinculado a una presunta amenaza de asesinato.
La polémica no es menor: la ley federal estadounidense establece restricciones claras sobre los pagos complementarios al salario de los empleados públicos. Expertos en ética consultados por The Washington Post señalaron que no recuerdan antecedentes de un presidente entregando sumas de dinero en efectivo de esta magnitud a su personal.
Un portavoz de la administración defendió la práctica y la calificó como una costumbre histórica del mandatario. Aseguró que Trump acostumbra hacer «regalos de Navidad a personas de su entorno, incluidos, en ocasiones, empleados y colaboradores», y remarcó que estos obsequios no están vinculados a los cargos que ocupan sus beneficiarias.
Según el vocero, los pagos son «completamente admisibles según las normas legales y éticas pertinentes», una afirmación que, sin embargo, no despejó las dudas planteadas por especialistas y medios estadounidenses sobre la transparencia de este tipo de compensaciones dentro del Gobierno.
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