
El precio del petróleo volvió a avanzar este lunes mientras los mercados siguen con preocupación la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y sus consecuencias sobre el transporte de hidrocarburos en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
El Brent, referencia internacional, llegó a rozar los 98 dólares por barril durante la jornada y se mantuvo cerca de máximos de seis semanas. El West Texas Intermediate también operó en niveles elevados. La cotización refleja el temor a que la interrupción del tránsito marítimo se prolongue y termine provocando un déficit de suministro.
La semana pasada ya había dejado una fuerte subida: el Brent avanzó cerca de un 8 por ciento y el petróleo estadounidense acumuló un incremento próximo al 10 por ciento.
La nueva escalada comenzó a trasladarse con mayor fuerza al mercado energético después de que fuerzas estadounidenses atacaran el sábado tres petroleros iraníes, según informó el Mando Central de Estados Unidos.
Uno de los buques fue alcanzado frente a la isla de Jark, próxima a una de las principales zonas de exportación de petróleo de Irán. Teherán, por su parte, afirmó que su Guardia Revolucionaria atacó tres petroleros que circulaban por rutas que consideraba no autorizadas y también informó de ataques contra embarcaciones estadounidenses.
La sucesión de incidentes modificó la percepción de riesgo para los operadores marítimos. La posibilidad de que los buques comerciales queden involucrados directamente en el conflicto amenaza con reducir todavía más el tránsito por el estrecho.
Los datos de tráfico marítimo muestran la magnitud del problema. Un promedio de apenas diez buques de mercancías atravesó diariamente el estrecho de Ormuz durante los últimos diez días, el nivel más bajo desde mayo, según datos de la firma de análisis Kpler citados por Reuters.
La situación es especialmente delicada porque por Ormuz circulaba antes de la guerra aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Una interrupción prolongada no solo afectaría al crudo, sino también al transporte de productos derivados y gas.
El menor tránsito ya está provocando una competencia cada vez mayor por los buques capaces de transportar hidrocarburos y un fuerte aumento de los costos de transporte y seguros. El temor del mercado es que una reducción adicional de los embarques convierta una crisis geopolítica en un verdadero shock de oferta.
La tensión también aumentó por las amenazas de Teherán contra compañías energéticas estadounidenses que operan en Oriente Medio.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que las instalaciones y empresas estadounidenses vinculadas al petróleo y el gas podrían convertirse en objetivos si Washington ataca activos iraníes.
Sus declaraciones respondieron a una amenaza previa del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien afirmó que las fuerzas de Estados Unidos tienen capacidad para atacar los petroleros iraníes.
El intercambio verbal refuerza el temor de que el conflicto deje de concentrarse en instalaciones militares y pase a afectar de manera cada vez más directa la infraestructura energética regional.
La incertidumbre aumentó todavía más después de que autoridades iraníes anunciaran planes para establecer una zona restringida en aguas próximas al estrecho de Ormuz.
La medida todavía debe traducirse en condiciones concretas para la navegación, pero genera preocupación entre las compañías marítimas porque podría dificultar aún más el tránsito de buques comerciales. Emiratos Árabes Unidos ya expresó su rechazo a cualquier intento de imponer un control unilateral sobre la vía marítima.
El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una ruta esencial para las exportaciones de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán.
En medio de la tensión, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, conocida como OPEP+, decidió mantener sin cambios durante octubre los niveles de producción acordados para septiembre.
La decisión fue adoptada el domingo por Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán. El grupo señaló que continuará evaluando las condiciones del mercado y volverá a reunirse el 4 de octubre.
La decisión elimina, al menos por ahora, la posibilidad de que un aumento adicional de producción compense parte de la interrupción provocada por el conflicto.
Los operadores observan ahora cuánto tiempo puede mantenerse limitada la circulación de petroleros. Mientras el tránsito continúe deprimido, el mercado incorporará una prima de riesgo cada vez mayor al precio del crudo.
Algunos analistas consideran que una interrupción prolongada podría llevar al Brent por encima de los 100 dólares e incluso hacia niveles cercanos a los 120 dólares por barril en un escenario de deterioro mayor.
El impacto no se limitaría al precio del petróleo. Un crudo más caro puede elevar los costos de combustibles, transporte, producción y electricidad, aumentando las presiones inflacionarias en economías de todo el mundo.
Por ahora, el mercado sigue pendiente de una pregunta central: si los ataques contra los buques serán episodios aislados o el comienzo de una campaña sostenida capaz de mantener prácticamente bloqueada una de las principales arterias energéticas del planeta.
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