
Madrid, España (EFE) – Kylian Mbappé encontró todas las maneras posibles de no marcar en La Cartuja frente al Betis. Se topó con los defensas, con Álvaro Valles, con el larguero y, cuando el partido le concedió una última oportunidad desde los once metros, otra vez con el guardameta del Betis. Una colección de ocasiones desperdiciadas que convirtió al máximo goleador del Real Madrid en la imagen de su primera derrota de la temporada.
La noche empezó a torcerse poco antes del descanso. Vinícius rompió a la espalda de la defensa y, en lugar de terminar la jugada, regaló el gol a Mbappé. Parecía hecho, pero el francés necesitó dos remates y ninguno encontró la red: el Betis salvó ambos prácticamente sobre la línea. Era el primer aviso de que la portería iba a hacerse pequeña para un delantero acostumbrado precisamente a todo lo contrario.
Tampoco cambió la suerte después del descanso. Huijsen recuperó un balón y encontró a Mbappé en posición franca, pero el francés no terminó de acomodárselo y Valles volvió a cerrarle el camino. Cuando Parrott adelantó al Betis y el Real Madrid se lanzó definitivamente a por el empate, Mbappé encontró todavía una oportunidad mejor: remató dentro del área y el larguero devolvió el balón. Era el minuto 85.
Todavía quedaba la más cruel. En el descuento, Natan derribó a Vinícius y Mbappé colocó el balón en el punto de penalti con la posibilidad de rescatar un empate después de una noche de desencuentros con el gol. Valles adivinó el lanzamiento, Bartra despejó el rechace y el VAR, en la que será la polémica de la jornada, confirmó que no había motivo para repetirlo. El francés dispuso de una última bala. También esa salió desviada de su destino.
Los números pusieron medida al desperdicio. Según ‘Managing Madrid’, el Real Madrid generó 3,16 goles esperados (xG), una estadística que mide la calidad de las ocasiones y calcula cuántos goles suelen producir oportunidades similares. Mbappé acumuló por sí solo 1,78 y terminó sin marcar. Los 3,16 del conjunto blanco son, además, su registro más alto sin conseguir un gol desde que existen datos de esta métrica, al inicio de la temporada 2020-21.
Mourinho se negó a cargar la derrota sobre los hombros de Mbappé. «Cuando uno va a patear el penalti, vamos todos juntos», dijo sobre el fallo del francés. Para el técnico portugués, el problema empezó mucho antes: «Hemos creado muchísimo, muchos tiros, y hemos fallado tres o cuatro claras. Su portero ha estado impresionante». El penalti fue sólo la última oportunidad perdida de una colección demasiado larga.
«A veces se pierde y no se sabe por qué; a veces se pierde y no sabes cómo explicarlo», resumió Mourinho. Su explicación estaba, sin embargo, bastante cerca de la portería de Valles. Mbappé fue la mejor representación del desperdicio del Real Madrid: dos remates rechazados cuando el gol parecía hecho, otra ocasión frustrada por el guardameta, un balón al larguero y, finalmente, el penalti. Una noche entera buscando un gol que siempre encontró alguna forma de escaparse.
La derrota no cambia la condición de Mbappé ni convierte un mal partido en un problema. El francés había marcado cuatro goles en las tres primeras jornadas y llegó a La Cartuja con la puntería en orden. Allí, sin embargo, cada camino hacia el gol terminó cerrado. Y es que, hay partidos en los que un delantero apenas aparece y marca. Mbappé vivió exactamente el contrario: estuvo siempre donde debía y el gol nunca estuvo con él. Fue, sencillamente, una de esas noches en las que todo sale al revés.
Con información de la agencia de noticias: EFE
Otras noticias que le pueden interesar:
