
Una inusual concentración de ciclones tropicales mantiene bajo vigilancia al océano Pacífico, donde tres sistemas llegaron a estar activos simultáneamente mientras el fenómeno de El Niño intensifica el calentamiento de las aguas tropicales.
Los huracanes Lowell y Karina alcanzaron categoría 4, mientras que Marie se fortaleció frente a la costa occidental de México y también llegó a convertirse en huracán. La presencia simultánea de tres sistemas de esta magnitud constituye un episodio poco frecuente.
La climatóloga Julia Cole, de la Universidad de Michigan, calificó la formación simultánea de varios ciclones como un fenómeno “definitivamente raro” y explicó que el calentamiento asociado con El Niño genera condiciones especialmente favorables para tormentas alimentadas por aguas oceánicas cálidas.
El huracán Marie se convirtió en el principal foco de atención para las autoridades mexicanas debido a su proximidad con Baja California Sur.
El Servicio Meteorológico Nacional informó que el sistema se encontraba a cientos de kilómetros al sur-suroeste de Cabo San Lucas, con vientos sostenidos de hasta 110 kilómetros por hora y ráfagas superiores.
Aunque la trayectoria prevista apuntaba hacia el noroeste y alejaba progresivamente al ciclón de las costas mexicanas, su amplia circulación podía provocar lluvias fuertes a muy fuertes, además de oleaje elevado y condiciones peligrosas para la navegación.
Protección Civil recomendó extremar las precauciones en las zonas potencialmente afectadas, especialmente ante la combinación de precipitaciones, viento y oleaje.
Mientras Marie se desarrollaba frente a México, Lowell y Karina avanzaban sobre el Pacífico hacia el oeste.
Lowell se encontraba al sur de Hawái y sus marejadas podían propagarse hacia las islas durante los siguientes días. Las autoridades meteorológicas advirtieron sobre posibles condiciones peligrosas en sectores costeros.
Hawái todavía se encontraba bajo vigilancia después de los efectos provocados por el huracán Lala, que había generado vientos destructivos e inundaciones repentinas en la Isla Grande.
La combinación de varios sistemas activos obliga a mantener un seguimiento constante de sus trayectorias, ya que pequeñas modificaciones en las condiciones atmosféricas pueden alterar su intensidad y recorrido.
El fenómeno de El Niño ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan por encima de los valores habituales, en parte como consecuencia del debilitamiento temporal de los vientos alisios.
Ese desplazamiento de aguas cálidas hacia el este modifica la circulación atmosférica y puede alterar las lluvias y temperaturas a miles de kilómetros de distancia.
Los científicos consideran que el episodio actual podría encontrarse entre los más intensos registrados. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica había estimado una probabilidad del 69 % de que se convirtiera en el evento más intenso observado, aunque su máximo se esperaba hacia noviembre.
El antecedente más cercano de una sucesión comparable se produjo en 2015, otro año marcado por un El Niño particularmente intenso, cuando cuatro sistemas ciclónicos avanzaron simultáneamente por el Pacífico.
El impacto de El Niño no se limita a la formación de tormentas. Sus alteraciones sobre la circulación atmosférica pueden producir sequías en determinadas regiones y precipitaciones extremas en otras.
En Perú, el calentamiento del océano afecta a la actividad pesquera y amenaza especialmente la producción de anchoveta. En África, las modificaciones de los patrones de lluvia pueden agravar problemas de disponibilidad de agua y agricultura.
El fenómeno también puede intensificar las consecuencias del calentamiento global. Una atmósfera más cálida puede contener mayor cantidad de humedad, favoreciendo precipitaciones más intensas cuando se producen las condiciones adecuadas, mientras que el deterioro de la humedad del suelo puede profundizar las sequías.
Los científicos, sin embargo, mantienen cautela respecto de una cuestión todavía en estudio: aunque existe consenso en que el cambio climático puede amplificar los efectos de El Niño, no existe el mismo grado de certeza sobre si el calentamiento global está haciendo que los propios episodios de El Niño sean necesariamente más intensos.
Por ahora, la simultaneidad de Lowell, Karina y Marie constituye una de las señales más llamativas de una temporada marcada por un Pacífico excepcionalmente cálido.
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