
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió en Washington al jefe de la misión diplomática estadounidense en Cuba, Mike Hammer, para analizar la situación política, económica y humanitaria de la isla.
Durante el encuentro, Hammer presentó una actualización sobre las condiciones actuales en Cuba y los esfuerzos de Washington para hacer llegar 100 millones de dólares en asistencia humanitaria directamente a la población cubana.
“El jefe de misión Mike Hammer se reunió con el secretario Rubio para informarle sobre la situación actual en Cuba y nuestros esfuerzos para hacer llegar 100 millones de dólares en asistencia humanitaria a través de Cáritas y otras organizaciones fiables”, informó la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
La representación diplomática indicó que ambos funcionarios también abordaron el respaldo de Washington a “las aspiraciones del pueblo cubano de vivir en libertad y con dignidad”.
La Administración del presidente Donald Trump pretende distribuir los recursos mediante Cáritas y otras organizaciones consideradas confiables, con el objetivo de que la asistencia llegue directamente a las comunidades y no sea administrada por el Gobierno cubano.
El paquete incluye alimentos, medicinas y otros suministros esenciales destinados a aliviar la grave crisis que atraviesa la población, marcada por prolongados apagones y escasez de combustible, alimentos y medicamentos.
La oferta de 100 millones de dólares fue anunciada públicamente por Rubio en mayo. El secretario de Estado sostuvo entonces que La Habana no había aceptado su distribución.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, negó que el Gobierno hubiera recibido formalmente la propuesta y calificó el anuncio estadounidense como una “mentira”.
La reunión entre Rubio y Hammer se produce en un momento de creciente tensión entre Washington y La Habana.
Después de la operación estadounidense que culminó en enero con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, la Administración Trump intensificó la presión económica y energética sobre Cuba, históricamente dependiente del suministro petrolero venezolano.
Washington también ha ampliado las sanciones contra funcionarios y empresas vinculadas al Gobierno cubano. La Administración Trump sostiene que estas medidas buscan presionar para que se produzcan cambios políticos y económicos en la isla.
Por su parte, La Habana responsabiliza a las sanciones estadounidenses del agravamiento de la crisis económica y energética, y acusa a Washington de intentar crear condiciones que justifiquen una intervención.
El Gobierno cubano defiende que cualquier decisión sobre el futuro político del país debe ser tomada exclusivamente por el pueblo de la isla.
Con información de EFE y la Embajada de Estados Unidos en Cuba.

