
El precio del petróleo volvió a dispararse este lunes después de que Estados Unidos atacara posiciones iraníes en el estrecho de Ormuz y Teherán respondiera con ataques contra objetivos militares estadounidenses en la región.
La nueva escalada llevó al Brent, referencia internacional del mercado energético, a subir 2,6%, hasta los 90,39 dólares por barril. El West Texas Intermediate (WTI) estadounidense avanzó 2,3%, hasta los 85,33 dólares.
El movimiento se produjo después de una semana de fuertes retrocesos para el crudo, que había perdido más de 4% y había puesto fin a una racha de tres semanas consecutivas de avances.
El principal factor de preocupación para los inversores es el futuro del estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el transporte mundial de energía.
Estados Unidos atacó el domingo dos plataformas de lanzamiento ubicadas en la isla iraní de Larak. Washington afirmó que allí había cohetes preparados para ser utilizados en el despliegue de minas navales.
Irán respondió posteriormente con misiles y drones contra posiciones estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos, según la Guardia Revolucionaria iraní. El intercambio militar incrementó nuevamente el riesgo de que el conflicto afecte de manera prolongada al transporte marítimo.
Antes del comienzo de la guerra, por Ormuz transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción sostenida puede tener consecuencias sobre los precios de la energía y la inflación en numerosos países.
Los datos de navegación reflejan además una creciente cautela de las empresas. Durante el fin de semana, el número de buques mercantes visibles atravesando el estrecho cayó a alrededor de cinco por día.
El Servicio de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido informó, además, que un buque cisterna fue alcanzado por un proyectil mientras navegaba por la zona el sábado.
La incertidumbre también complica las perspectivas para las negociaciones destinadas a conseguir una reapertura de la estratégica vía marítima.
Suvro Sarkar, jefe de investigación energética de DBS, consideró que por ahora existe mayor posibilidad de una confrontación contenida que de una expansión sostenida del conflicto. Sin embargo, señaló que cada nuevo episodio retrasa las perspectivas de reapertura de Ormuz.
El especialista estimó que los precios podrían mantenerse entre 85 y 95 dólares por barril, salvo que se produzca una aclaración sobre la situación en el estrecho.
Las expectativas de una pronta reanudación de las negociaciones entre Washington y Teherán también se deterioraron después de los nuevos ataques.
La presión sobre Irán no se limita al ámbito militar. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que Washington probablemente impondrá nuevas sanciones secundarias contra Teherán cada semana.
La estrategia busca limitar las fuentes de ingresos de Irán y aumentar la presión económica sobre el gobierno de Masud Pezeshkian.
Donald Trump, por su parte, aseguró que el petróleo procedente de un acuerdo alcanzado recientemente con Venezuela será utilizado para reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, que se encuentra cerca de sus niveles más bajos en décadas.
La utilización de nuevas fuentes de crudo busca ofrecer un margen adicional a Washington frente a eventuales interrupciones del suministro internacional.
El petróleo no fue el único mercado afectado por la jornada. Las principales bolsas asiáticas cerraron con pérdidas después de que nuevos comentarios sobre la inflación estadounidense aumentaran las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria más restrictiva.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, advirtió sobre la persistencia de las presiones inflacionarias y señaló que sería difícil considerar restrictivas las actuales condiciones financieras.
La inflación estadounidense se mantiene en 3,7%, todavía muy por encima del objetivo de 2% establecido por la Reserva Federal.
Tokio, Seúl, Hong Kong, Shanghái, Taipéi y Yakarta registraron caídas, mientras que Singapur y Wellington avanzaron ligeramente.
La combinación de un petróleo más caro y la posibilidad de tasas de interés estadounidenses más elevadas representa un escenario especialmente complejo para los mercados. Una energía más costosa puede alimentar nuevamente la inflación, mientras que tasas altas encarecen el crédito y presionan especialmente a las empresas tecnológicas, que dependen de grandes inversiones y financiación para sus proyectos.
El mercado enfrenta así dos focos de incertidumbre simultáneos: el riesgo geopolítico en el estrecho de Ormuz y el rumbo de la política monetaria estadounidense. La evolución de ambos factores será determinante para saber si el actual repunte del petróleo es temporal o el comienzo de una nueva etapa de precios elevados.
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