
Una pareja de policías de la Ciudad de Buenos Aires se defendió a los tiros de un grupo de delincuentes que intentó asaltarlos en La Matanza. Tres de los atacantes murieron y un adolescente de 17 años resultó herido y quedó detenido.
El episodio ocurrió cerca de las 23:45 del viernes, cuando los agentes, ambos fuera de servicio y vestidos de civil, llegaban en un Volkswagen Fox gris a un domicilio de la calle Sudamérica al 2400. En ese momento, cuatro hombres armados descendieron de un Renault Sandero negro y los rodearon.
De acuerdo con la investigación, dos de los asaltantes se dirigieron hacia el conductor, de 25 años, mientras otro se acercó a la puerta del acompañante, donde estaba su pareja, una oficial de 21 años. Los dos policías sacaron sus armas reglamentarias y comenzó un intercambio de disparos a corta distancia.
Como consecuencia de la balacera murieron Kevin Matías Martínez, de 18 años, y Walter Gabriel Ponce, de 22, quienes quedaron tendidos en el lugar. Rodrigo Alejandro Vargas, también de 22 años, fue trasladado herido a un hospital de la zona, pero murió posteriormente.
El cuarto integrante del grupo, un adolescente de 17 años identificado por sus iniciales T.N.G., recibió un roce de bala en la espalda. Permanecía internado bajo custodia policial y quedó detenido a disposición de la Justicia.
Según fuentes vinculadas con la investigación, los tres fallecidos tenían antecedentes relacionados con distintos delitos. Martínez estaba investigado por robos agravados, portación ilegal de arma de guerra y lesiones, mientras que Ponce y Vargas también contaban con expedientes por robos cometidos cuando eran menores.
El fiscal Claudio Fornaro, de la Fiscalía Temática de Homicidios de La Matanza, quedó a cargo de la investigación. En principio, los efectivos no fueron detenidos ni se dispusieron medidas restrictivas contra ellos, ya que los investigadores consideraron que actuaron en legítima defensa frente al intento de robo.
Las armas reglamentarias de los policías fueron secuestradas para realizar las correspondientes pericias balísticas. En la escena también fueron encontradas vainas y proyectiles, además de armas que habrían pertenecido a los asaltantes.
Una cámara de seguridad registró parte de la secuencia y las imágenes son analizadas por los investigadores para reconstruir con precisión cómo comenzó el enfrentamiento y establecer la participación de cada integrante del grupo.
Tras el tiroteo, el conductor del Renault Sandero utilizado por los delincuentes escapó del lugar y continúa siendo buscado por la Policía bonaerense. El automóvil fue encontrado posteriormente abandonado en Rafael Castillo.
Los investigadores detectaron además una particularidad en el vehículo: la patente que llevaba no coincidiría con la identificación correspondiente al automóvil. El Sandero presentaba el dominio grabado en los cristales, pero todavía se intenta determinar el número de chasis y motor para establecer su procedencia.
La causa fue caratulada, entre otras figuras, como tentativa de robo a mano armada y enfrentamiento armado con personal policial.
El caso se produjo pocos días después de otro violento episodio ocurrido en el mismo partido bonaerense. Lorenzo Fiorentino, un jubilado de 82 años, murió luego de ser golpeado durante un robo en su vivienda de San Justo.
La sucesión de hechos volvió a poner el foco sobre la situación de seguridad en La Matanza, uno de los distritos más poblados del conurbano bonaerense.
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