Avanza el “Súper Niño”: las zonas que afrontan los mayores riesgos durante los próximos meses

El fenómeno de El Niño se intensifica y los pronósticos apuntan a un episodio muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027.

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El fenómeno de El Niño está ganando fuerza rápidamente y los pronósticos meteorológicos ya apuntan a un episodio excepcionalmente intenso durante los próximos meses. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos indicó que existe una probabilidad superior al 90% de que se desarrolle un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno boreal de 2026-2027.

La Organización Meteorológica Mundial también confirmó que el fenómeno continúa intensificándose y que podría dominar los patrones climáticos globales entre agosto y octubre. Los modelos proyectan temperaturas superiores a las habituales en buena parte del planeta y cambios importantes en la distribución de las lluvias.

Aunque en medios y redes sociales se utiliza cada vez más la expresión “Súper Niño”, los organismos científicos no han declarado oficialmente que se trate del fenómeno más fuerte de la historia. Tampoco existe todavía una base científica para afirmar que 2027 será necesariamente el año más cálido jamás registrado. El escenario confirmado es otro: un El Niño que podría alcanzar una intensidad excepcional y cuyos efectos podrían prolongarse hasta 2027.

El Pacífico marca el rumbo del clima mundial

El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan de manera anómala, alterando los vientos y la circulación atmosférica. Ese cambio modifica las precipitaciones y las temperaturas a miles de kilómetros de distancia.

En julio, la anomalía de temperatura superficial en la región Niño 3.4 alcanzó 1,4 grados Celsius, mientras que en el sector Niño 1+2 llegó a 2,9 grados. NOAA señala además que las aguas del Pacífico oriental ya presentan anomalías superiores a 2 grados en amplias zonas.

La Organización Meteorológica Mundial proyecta que el promedio de la anomalía podría aproximarse a 2,9 grados durante agosto-octubre, con una trayectoria de intensificación que podría alcanzar su máximo hacia noviembre.

América del Sur: lluvias intensas y cultivos bajo presión

Uno de los grandes focos de atención está en Perú y Ecuador, donde El Niño suele favorecer lluvias abundantes, inundaciones y deslizamientos, además de alterar las condiciones del océano que sostienen importantes actividades pesqueras.

En otras partes de Sudamérica el impacto puede ser diferente. Las alteraciones de las precipitaciones pueden modificar los calendarios agrícolas y afectar cultivos fundamentales para los mercados internacionales.

Colombia ya observa señales de ese riesgo. La Federación Nacional de Cafeteros estima que la producción de 2026 podría caer alrededor de 8%, hasta unos 12,5 millones de sacos, debido principalmente a las condiciones climáticas y al avance de El Niño.

En Brasil, el comportamiento será más complejo. Algunas lluvias pueden favorecer determinados cultivos, mientras que períodos posteriores de calor y sequedad podrían perjudicar las siguientes cosechas de café.

Asia enfrenta riesgos para el café y el arroz

El sudeste asiático también aparece entre las regiones que deberán vigilar de cerca la evolución del fenómeno.

Vietnam e Indonesia, dos grandes productores de café robusta, pueden enfrentar temperaturas elevadas y menor disponibilidad de lluvias. Ambos países concentran aproximadamente la mitad de la producción mundial de este tipo de café, por lo que una reducción de los rendimientos podría trasladarse rápidamente a los mercados internacionales.

India y Tailandia también están expuestas a alteraciones de las lluvias asociadas a El Niño. El fenómeno puede reducir las precipitaciones del monzón y afectar cultivos como el arroz y la caña de azúcar.

El cacao vuelve a estar en el centro de la preocupación

El mercado del cacao es otro de los grandes puntos de vulnerabilidad. África occidental concentra aproximadamente la mitad de la producción mundial y los episodios fuertes de El Niño registrados durante las últimas décadas han coincidido con descensos de la producción.

El episodio de 2023-2024 dejó un ejemplo extremo: lluvias excesivas seguidas por calor y vientos secos afectaron a las plantaciones de Costa de Marfil y Ghana y favorecieron enfermedades que redujeron los rendimientos.

Por eso, un nuevo episodio intenso genera preocupación por la disponibilidad y los precios del cacao, aunque el impacto final dependerá de la distribución concreta de las lluvias y temperaturas durante cada etapa del cultivo.

El calentamiento anómalo del Pacífico está impulsando un fuerte episodio de El Niño que podría intensificarse durante los próximos meses.

África y Centroamérica, entre las zonas más vulnerables

El riesgo no se limita a las grandes economías agrícolas. El Programa Mundial de Alimentos estima que el El Niño de 2026-2027 podría empujar a al menos 49 millones de personas adicionales hacia una situación de inseguridad alimentaria aguda para finales de 2027.

El análisis contempla 45 países que ya enfrentan problemas de seguridad alimentaria. El número de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda podría pasar de unos 225 millones a 274 millones. Los mayores impactos se esperan en determinadas zonas de Centroamérica y África meridional, aunque también existen riesgos importantes en África oriental y el sur y sudeste de Asia.

El fenómeno, además, llega en un momento de elevada presión sobre los sistemas alimentarios debido a los precios de la energía, los fertilizantes y las tensiones geopolíticas.

fenómeno de El Niño
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¿Qué puede pasar con los precios de los alimentos?

El impacto económico no será necesariamente igual en todos los países. El Niño no provoca automáticamente una crisis alimentaria mundial, pero puede generar pérdidas regionales de cosechas, interrupciones de suministros y fuertes oscilaciones de precios.

El cacao, el café, el azúcar y otros productos agrícolas tropicales se encuentran entre las materias primas más sensibles a los cambios de temperatura y precipitaciones. La combinación de problemas climáticos simultáneos en distintos países productores podría aumentar la volatilidad de los mercados.

La principal preocupación de los organismos internacionales, sin embargo, está en los países donde millones de personas ya tienen dificultades para acceder a los alimentos. Allí, una mala cosecha puede transformarse rápidamente en una emergencia humanitaria.

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Las lluvias extremas y las inundaciones son algunos de los efectos que El Niño puede favorecer en determinadas regiones de América. EFE/EPA/DUSTIN SAFRANEK

El impacto puede extenderse hasta 2027

Los efectos de El Niño no terminan necesariamente cuando las temperaturas del Pacífico comienzan a bajar. Las alteraciones durante la temporada de lluvias pueden afectar ciclos agrícolas completos y repercutir sobre las cosechas del año siguiente.

Por eso, el período decisivo será entre el segundo semestre de 2026 y los primeros meses de 2027. NOAA prevé que el episodio alcance su mayor intensidad entre el otoño y el invierno del hemisferio norte, mientras que modelos experimentales de la agencia apuntan a un máximo entre octubre y enero.

El escenario exige vigilancia, pero también evita una conclusión exagerada: El Niño no significa que todo el planeta vaya a sufrir simultáneamente sequías, inundaciones o incendios extremos. Sus efectos dependen de la región, la época del año y la interacción con otros patrones atmosféricos.

Lo que sí está claro es que el planeta entra en los próximos meses con un fenómeno de gran magnitud y con una advertencia especialmente importante para la agricultura, los sistemas de agua y las poblaciones más vulnerables.

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