Un hombre asesinó a puñaladas a su expareja en un supermercado

El brutal ataque provocó verdaderas escenas de pánico entre los clientes, incluyendo a varios niños presentes

La Fiscalía boliviana emitió una orden de captura contra el argentino Fernando Cerimedo por el delito de “tentativa de feminicidio”.

Un atroz femicidio conmocionó a la comunidad de San Pablo, Brasil, a plena luz del día. El violento hecho ocurrió este domingo alrededor de las trece horas en la localidad de Morro Grande.

La víctima, identificada como Angelita Manoela Rodrigues, hacía fila en la carnicería de un supermercado. De manera imprevista, su expareja Lafayete Gonzaga da Silva la sorprendió por la espalda y la apuñaló.

El brutal ataque provocó verdaderas escenas de pánico entre los clientes, incluyendo a varios niños presentes. Algunos testigos intentaron frenar al agresor arrojándole diversos objetos de manera desesperada.

La mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Brasilândia, pero falleció debido a las graves heridas. Tras el ataque, el agresor fue reducido por los presentes y quedó bajo custodia policial.

Historial de violencia y la confesión del agresor

Las investigaciones policiales quedaron a cargo de la Delegación de Defensa de la Mujer de la región. Las autoridades informaron que la agresión física no comenzó el día de la tragedia. Previamente al crimen, el agresor mató a puñaladas a la mascota de la víctima.

Durante su declaración policial, el imputado afirmó estar arrepentido de sus acciones sangrientas. Sin embargo, el hombre responsabilizó insólitamente a la víctima por supuestamente arruinarle la vida.

El trágico suceso quedó registrado de forma nítida por las cámaras de seguridad. El video circuló masivamente en múltiples redes sociales y portales de noticias de todo el mundo.

La víctima, identificada como Angelita Manoela Rodrigues

Años de abusos y violencia sistemática

Amigas cercanas revelaron que la mujer vivió un constante calvario durante diez años de convivencia. Una excompañera de trabajo relató que la víctima acudía a trabajar con el rostro lesionado.

La víctima perdió su empleo debido a las inasistencias provocadas por las constantes golpizas sufridas. El agresor ejercía un fuerte dominio psicológico y humillaba constantemente a su expareja frente a otros.

Incluso en una ocasión el sujeto quemó toda la ropa de la víctima dejándola en la calle. Amigos cercanos intentaron ayudarla a mudarse, pero ella regresó por temor a las amenazas de muerte. La comunidad exige una sanción ejemplar ante este lamentable episodio de violencia de género.