Irán amenaza a los países del Golfo y evalúa llevar la guerra contra EEUU a Europa

Irán elevó la tensión con Estados Unidos y sus aliados al amenazar a los países del Golfo y evaluar ataques contra objetivos estadounidenses en Europa.

La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel atraviesa una de sus etapas más delicadas desde el inicio de las hostilidades. Teherán advirtió este miércoles que cualquier país del Golfo que facilite operaciones militares estadounidenses será considerado parte del conflicto, mientras fuentes cercanas al régimen iraní aseguran que también se estudian posibles ataques contra objetivos de Estados Unidos en Europa.

La escalada coincide con una nueva ruptura entre Irán y Emiratos Árabes Unidos. Abu Dabi anunció la suspensión de sus intercambios comerciales y transacciones financieras con Teherán después de denunciar el lanzamiento de dos misiles balísticos desde territorio iraní. Irán negó categóricamente haber realizado ese ataque.

Irán advierte a los países del Golfo

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, general Ali Abdollahi, lanzó una advertencia directa a las monarquías árabes que mantienen vínculos militares con Washington.

Según el comunicado difundido por medios iraníes, cualquier ayuda o facilitación concedida a las fuerzas estadounidenses será considerada participación junto a ellas. El mensaje apunta especialmente a los países que albergan bases o instalaciones militares utilizadas por Estados Unidos.

Teherán sostiene que conoce los movimientos de la aviación estadounidense en la región y cuestiona que una cantidad importante de aeronaves militares pueda operar desde bases regionales sin conocimiento de los gobiernos anfitriones.

La advertencia adquiere mayor relevancia mientras Washington refuerza su presencia militar en Oriente Medio. El portaaviones estadounidense USS George Washington se encuentra en proceso de despliegue para relevar al USS Abraham Lincoln.

Irán advirtió que cualquier apoyo a las operaciones militares estadounidenses será considerado participación en el conflicto.

Emiratos rompe sus vínculos comerciales con Irán

La crisis se profundizó después de que Emiratos Árabes Unidos denunciara la detección de dos misiles balísticos lanzados desde Irán. Según las autoridades emiratíes, uno cayó fuera de sus aguas territoriales y otro dentro de ellas, en una zona relacionada con la navegación marítima.

Abu Dabi respondió suspendiendo hasta nuevo aviso las actividades comerciales, los intercambios mercantiles y las operaciones financieras con Irán. La decisión supone un golpe importante para los vínculos económicos entre dos países con una relación comercial históricamente significativa.

Teherán rechazó la acusación. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, calificó de infundadas las afirmaciones emiratíes y negó que Irán hubiera lanzado los proyectiles.

La situación agrega presión sobre otros países del Golfo, que intentan mantener una posición de equilibrio mientras dependen de sus relaciones de seguridad con Washington y, al mismo tiempo, buscan evitar convertirse directamente en escenarios de la guerra.

El estrecho de Ormuz continúa en el centro de la disputa entre Irán y Estados Unidos.

Teherán evalúa objetivos estadounidenses en Europa

La dimensión más preocupante de la escalada aparece fuera de Oriente Medio. Según una investigación publicada por el Financial Times, fuentes cercanas al régimen iraní aseguran que las fuerzas de Teherán han estudiado posibles objetivos militares estadounidenses en el sureste de Europa si Donald Trump decide intensificar nuevamente las operaciones contra Irán.

Entre los lugares mencionados aparecen instalaciones en Bulgaria y Chipre. En el caso búlgaro, la atención estaría puesta en la base aérea de Bezmer, que recientemente autorizó el uso de sus instalaciones para aeronaves estadounidenses de reabastecimiento.

Chipre también aparece entre las opciones analizadas, especialmente por la presencia de instalaciones militares británicas. El planteamiento representaría una ampliación significativa de la estrategia de represalias iraní, que hasta ahora se ha concentrado principalmente en objetivos vinculados con Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio.

Las mismas fuentes citadas por el diario británico indicaron que Teherán también habría evaluado la posibilidad de afectar cables submarinos de fibra óptica en el estrecho de Ormuz si el conflicto vuelve a escalar.

Según el Financial Times, Irán ha evaluado posibles objetivos estadounidenses en Bulgaria y Chipre. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Trump descarta nuevas negociaciones

La vía diplomática tampoco muestra señales de recuperación. Donald Trump afirmó que actualmente no existen conversaciones ni negociaciones programadas con Irán, contradiciendo declaraciones anteriores de miembros de su entorno que habían descrito contactos con Teherán como positivos.

El estancamiento llega después del vencimiento de un período de 60 días acordado en junio para intentar alcanzar una salida diplomática. Ese plazo terminó sin avances concretos y dejó nuevamente al estrecho de Ormuz en el centro de la disputa.

Trump sostiene que el paso marítimo continúa abierto bajo el bloqueo naval estadounidense. Irán, en cambio, mantiene que no permitirá una normalización mientras Washington no retire el bloqueo, libere activos congelados, levante las sanciones petroleras y ponga fin a las operaciones militares.

El tráfico marítimo continúa muy por debajo de los niveles anteriores a la guerra, mientras la incertidumbre sobre Ormuz mantiene elevada la presión sobre los mercados energéticos. El petróleo Brent llegó este miércoles a superar los 91 dólares por barril.

Una guerra cada vez más difícil de contener

La posibilidad de que el conflicto alcance instalaciones estadounidenses en Europa no significa que un ataque vaya a producirse, pero revela hasta dónde estaría dispuesto a ampliar Teherán su respuesta si Washington retoma una ofensiva a gran escala.

La amenaza a los países del Golfo introduce además otro factor de riesgo: Estados Unidos dispone de una extensa red de instalaciones militares en la región y cualquier ataque contra ellas podría involucrar indirectamente a los países que las albergan.

Con la diplomacia paralizada, el comercio entre Irán y Emiratos suspendido y el estrecho de Ormuz convertido en uno de los principales puntos de disputa, la guerra entra en una etapa en la que un nuevo ataque podría desencadenar una expansión mucho mayor del conflicto.

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