Migrantes gastan fortunas en ICE para evitar la comida en mal estado

Migrantes detenidos por ICE denuncian comida insuficiente y de mala calidad, mientras gastan hasta 150 dólares semanales en tiendas internas.

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En los centros de detención migratoria de Estados Unidos, conseguir suficiente comida puede convertirse en un problema cotidiano para quienes permanecen bajo custodia de las autoridades. Migrantes entrevistados en California describen raciones insuficientes y alimentos de mala calidad que los llevan a gastar dinero de sus familias en las tiendas internas de los establecimientos.

Uno de ellos es Carlos, un migrante centroamericano que pasó ocho meses detenido en el desierto de California. Cuando ingresó, el uniforme que recibió le quedaba justo. Meses después, le colgaba del cuerpo: asegura que había perdido alrededor de 18 kilos.

“Todos los días” se quedaba con hambre, según su testimonio. Para complementar las comidas, afirma que gastaba unos 400 dólares al mes en productos adquiridos dentro del centro.

Hasta 150 dólares por semana

Las denuncias no se limitan a un solo establecimiento. Un informe del Departamento de Justicia de California, elaborado después de entrevistar a personas detenidas en siete instalaciones de ICE, documentó que algunos migrantes llegaron a gastar hasta 150 dólares por semana en las tiendas internas para complementar las raciones oficiales.

Los productos incluyen sopas instantáneas, atún, sardinas, tortillas, galletas, cereales, frituras y bebidas. Para quienes carecen de recursos propios, la única alternativa es depender de depósitos realizados por familiares y amigos.

Los testimonios recogidos por los investigadores describen alimentos fríos, carne con mal olor, arroz duro y productos que, según los detenidos, estaban vencidos o en condiciones deficientes. Algunos también relataron problemas gastrointestinales después de consumir determinadas comidas.

En varios casos, las personas dijeron que preferían comprar alimentos en la tienda interna antes que consumir las raciones proporcionadas por el centro.

Precios muy por encima del supermercado

El problema no termina en la calidad de la comida. Los detenidos también denuncian precios considerablemente superiores a los que se encuentran fuera de las instalaciones.

En California City y Golden State Annex, más de 300 migrantes protestaron contra los costos de la tienda interna y promovieron un boicot. Entre los ejemplos señalados figuraba un frasco de café instantáneo de ocho onzas vendido por 18 dólares.

También denunciaron una caja de tampones de 40 unidades por casi 21 dólares, una sopa instantánea por 75 centavos y una pequeña caja de cereal por unos 13 dólares.

Val Suárez, organizador comunitario y legal del California Collaborative for Immigrant Justice, sostiene que los precios pueden aumentar de manera considerable porque las tiendas son administradas por proveedores externos con capacidad para establecer sus propios valores.

Migrantes detenidos permanecen bajo custodia mientras esperan una resolución de sus casos migratorios.

Un mercado cautivo dentro de los centros

Los migrantes detenidos no pueden utilizar libremente efectivo ni sus tarjetas bancarias. Por eso, quienes quieren comprar productos dependen del dinero enviado por sus familiares o de pequeños ingresos obtenidos mediante trabajos dentro de las instalaciones.

En algunos centros, las tareas de limpieza, cocina u otras labores pueden recibir un estipendio de apenas un dólar por día.

El resultado es un mercado con consumidores cautivos: personas que no pueden abandonar el establecimiento y que necesitan adquirir determinados productos para complementar su alimentación.

Las organizaciones defensoras de los migrantes consideran que este sistema puede generar incentivos económicos para mantener elevados los precios y cuestionan la falta de transparencia sobre los ingresos de las tiendas.

Cocina de un centro de detención de ICE en California, donde se preparan las comidas para los internos.

California busca limitar los sobreprecios

Las protestas impulsaron una iniciativa legislativa en California. El proyecto SB 941, promovido por el senador estatal Steve Padilla, busca limitar los precios de los productos vendidos en centros privados de detención migratoria.

La propuesta plantea establecer un límite de hasta un 35% por encima del costo del proveedor, con el objetivo de impedir aumentos considerados excesivos.

Padilla ha cuestionado que empresas privadas puedan beneficiarse económicamente de la expansión de la detención migratoria impulsada durante la Administración de Donald Trump.

El debate ocurre mientras el número de personas bajo custodia de ICE ha aumentado de manera significativa como consecuencia de la política de deportaciones de la actual Administración.

Interior del comedor de un centro de detención migratoria de ICE en California.

ICE y las empresas rechazan las acusaciones

ICE sostiene que proporciona tres comidas diarias y que los alimentos son evaluados por profesionales especializados. La agencia también afirma que mantiene estándares de detención estrictos y que proporciona agua potable y otras bebidas.

Las empresas privadas involucradas rechazan que las tiendas internas funcionen simplemente como un negocio destinado a obtener ganancias de los detenidos.

CoreCivic, una de las compañías que administra centros de detención, afirmó que sus tiendas no tienen fines de lucro y que revisa los precios cuando considera que determinados productos resultan demasiado costosos. La empresa también sostiene que parte de los ingresos se destina a fondos destinados al bienestar de los detenidos.

Las organizaciones civiles, sin embargo, aseguran que muchas personas recluidas desconocen cómo se administran esos recursos.

Familiares de migrantes detenidos deben enviar dinero para que puedan comprar productos dentro de los centros. EFE/Cristóbal Herrera

Un problema que no comenzó con Trump

Las denuncias sobre alimentación deficiente y precios elevados no son completamente nuevas. Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles publicado en 2023, durante la Administración de Joe Biden, ya había documentado que los migrantes detenidos en dos centros de California gastaban en promedio 112 dólares mensuales en las tiendas internas.

Aquella investigación también recogió quejas sobre alimentos crudos, poco apetitosos, vencidos o insuficientes.

La diferencia actual está en la escala. Con más personas bajo custodia de ICE, la cantidad de familias que deben enviar dinero para complementar la alimentación de sus seres queridos también aumenta.

Para quienes permanecen meses encerrados mientras esperan una decisión migratoria, la comida deja de ser una necesidad básica garantizada y se transforma, según numerosos testimonios, en otro de los costos que deben afrontar para sobrevivir dentro de un sistema del que no pueden salir por sus propios medios.

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