
Japón encontró una solución tan llamativa como práctica para enfrentar uno de los efectos más difíciles de los veranos cada vez más calurosos: una cabina individual capaz de enfriar rápidamente el cuerpo de una persona.
La Do Hiemon Box, desarrollada por la empresa SDRS junto con el proveedor industrial Trusco Nakayama, funciona como una pequeña cámara refrigerada diseñada para que los trabajadores puedan recuperarse durante sus pausas después de permanecer expuestos a temperaturas elevadas.
Aunque popularmente fue bautizada como una “nevera para humanos”, no se trata de un refrigerador convencional ni de un dispositivo destinado a enfriar a una persona de manera extrema. Su objetivo es crear un espacio de recuperación térmica rápida para utilizar en obras, fábricas, almacenes, eventos y otros lugares donde el calor puede representar un riesgo.
La cabina mide aproximadamente dos metros de alto, 94 centímetros de ancho y 1,19 metros de profundidad. Está fabricada con acero inoxidable y cuenta con paredes aislantes para conservar las condiciones térmicas de su interior.
Una vez dentro, el usuario se sienta frente a una corriente de aire que sale de la parte posterior a unos 5 grados Celsius. El flujo se dirige principalmente hacia la cabeza, el cuello y los hombros, zonas especialmente expuestas durante episodios de calor intenso.
La temperatura general de la cabina se mantiene alrededor de 15 grados, aunque puede regularse mediante un panel de control.
Los fabricantes señalan que los primeros efectos pueden percibirse después de aproximadamente cinco minutos, mientras que una permanencia de hasta diez minutos permite disfrutar de una recuperación térmica más completa.
El sistema está pensado especialmente para trabajadores que pasan varias horas al aire libre o en ambientes donde las temperaturas pueden superar los 35 grados.
La cabina reduce automáticamente la intensidad de la refrigeración después de unos 20 minutos, una medida diseñada para evitar un enfriamiento excesivo si la persona permanece dentro durante más tiempo del previsto.
También incorpora una puerta transparente que puede abrirse desde el interior, ruedas bloqueables y ventilación para controlar la condensación.
El fabricante asegura que el equipo puede soportar usuarios de hasta aproximadamente 150 kilos y cuenta con protección frente a lluvia ligera.
La tecnología dejó de ser simplemente un concepto llamativo. Según sus fabricantes, más de 130 empresas japonesas ya adquirieron unidades para utilizarlas como espacios de recuperación térmica para sus empleados.
Una de ellas fue instalada incluso en el vestíbulo del Ayuntamiento de Maebashi, donde puede ser utilizada durante episodios de calor extremo.
El precio ronda los 1,5 millones de yenes, equivalentes a unos 9.000 o 10.000 dólares, dependiendo del tipo de cambio y antes de impuestos.
Uno de los argumentos para su utilización industrial es que permite refrigerar únicamente a la persona que necesita recuperarse, en lugar de climatizar un espacio completo.
La aparición de la Do Hiemon Box forma parte de una adaptación mucho más amplia frente a las altas temperaturas.
En Japón también se han extendido los collares refrigerantes, chalecos con ventiladores, sprays refrescantes y otros dispositivos destinados a reducir la sensación térmica durante el verano.
Las autoridades de Tokio, además, mantienen campañas como Cool Biz, que promueven el uso de ropa más ligera durante los meses de calor y buscan reducir la dependencia del aire acondicionado.
El cambio alcanza incluso a los códigos tradicionales de vestimenta en las oficinas, donde las prendas formales comienzan a ser sustituidas por opciones más frescas.
La “nevera para humanos” plantea una paradoja. Por un lado, demuestra cómo la tecnología puede ofrecer soluciones concretas para proteger a personas que trabajan en condiciones térmicas peligrosas.
Por otro, su aparición refleja hasta qué punto las olas de calor extremo están obligando a rediseñar las condiciones laborales y los espacios urbanos.
La Do Hiemon Box no pretende resolver el problema climático. Su función es mucho más específica: proporcionar unos minutos de alivio térmico cuando el calor exterior se vuelve difícil de soportar.
En un mundo que registra episodios de temperaturas extremas con mayor frecuencia, Japón está convirtiendo esa necesidad en una nueva categoría de tecnología: dispositivos que ya no buscan enfriar una habitación, sino directamente mantener a las personas en condiciones seguras para poder continuar con su actividad.
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