
El Gobierno de Estados Unidos advirtió a los inmigrantes cuyo Estatus de Protección Temporal, conocido como TPS, haya terminado que deben abandonar el país si no cuentan con otra autorización legal para permanecer o podrían enfrentar un proceso de deportación.
“Salgan ahora o serán deportados”, señaló el Departamento de Seguridad Nacional, DHS, al promover la salida voluntaria mediante la aplicación CBP Home.
La advertencia se produce mientras la segunda Administración del presidente Donald Trump avanza con la eliminación del TPS para la mayoría de los inmigrantes que estaban amparados por este programa humanitario.
Un análisis publicado por el Pew Research Center señala que el Gobierno ha terminado o iniciado el proceso para cancelar las designaciones correspondientes a 13 países. Las medidas afectan a cerca de un millón de los 1,3 millones de beneficiarios que tenían TPS en marzo de 2025.
El TPS permite que ciudadanos de países afectados por guerras, desastres naturales u otras condiciones extraordinarias puedan vivir y trabajar temporalmente en Estados Unidos sin temor a ser deportados.
La protección se concede por periodos limitados y puede ser prorrogada si el Gobierno determina que las condiciones peligrosas continúan. Sin embargo, el TPS no concede automáticamente la residencia permanente ni crea por sí solo un camino hacia la ciudadanía.
La Administración Trump ha terminado las designaciones para Afganistán, Camerún, Haití, Honduras, Myanmar, Nepal, Nicaragua, Sudán del Sur, Siria, Venezuela y Yemen.
Según Pew, estas cancelaciones afectan a más de un millón de beneficiarios y actualmente no enfrentan impugnaciones legales pendientes que mantengan las designaciones de esos países vigentes de manera general.
Los venezolanos constituyen el grupo más numeroso: más de 615.000 personas, equivalentes al 59 % de los beneficiarios afectados. Venezuela recibió dos designaciones diferentes, correspondientes a 2021 y 2023.
Una parte de los venezolanos que llegó antes de agosto de 2023 conserva temporalmente la protección, pero su TPS está programado para expirar en octubre.
Los haitianos representan aproximadamente el 32 % de las personas afectadas. En junio de 2026, la Corte Suprema permitió que el Gobierno avanzara con la terminación de las designaciones de Haití y Siria, que entraron en vigor el pasado 27 de julio.
Entre los afectados también se encuentran hondureños y nicaragüenses que han vivido legalmente en Estados Unidos durante décadas bajo la protección concedida después del huracán Mitch en 1998.
El Gobierno también busca terminar el TPS para unos 6.000 ciudadanos de Etiopía y Somalia. Sin embargo, esas cancelaciones permanecen sujetas a disputas judiciales mientras tribunales inferiores evalúan el impacto de las decisiones recientes de la Corte Suprema.
La Administración Trump sostiene que las condiciones en los países afectados han mejorado lo suficiente para permitir el regreso de sus ciudadanos. También argumenta que el programa fue creado como una protección temporal y no debe extenderse indefinidamente.
Organizaciones defensoras de los inmigrantes cuestionan esas conclusiones y advierten que en varios de los países todavía persisten conflictos armados, inestabilidad política, violencia y emergencias humanitarias.
La pérdida del TPS elimina la protección contra la deportación y, generalmente, el permiso de trabajo relacionado con el programa. No obstante, perder el TPS no significa que todas las personas serán deportadas automáticamente.
Algunos beneficiarios podrían contar con otra base legal para permanecer en Estados Unidos, como una solicitud de asilo pendiente, un proceso de residencia permanente u otra protección migratoria. Las autoridades y especialistas recomiendan que cada persona revise su situación con un abogado antes de abandonar el país o tomar una decisión sobre su caso.
Con información de medios locales


