
Tennessee, Oklahoma y Alabama tienen previsto ejecutar este jueves a tres condenados, una coincidencia que no se registraba en Estados Unidos desde 2010 y que refleja el reciente aumento en la aplicación de la pena de muerte.
Las ejecuciones programadas corresponden a Anthony Darrell Dugard Hines, en Tennessee; Carlos Cuesta-Rodriguez, en Oklahoma; y Jeremy Williams, en Alabama, según el Death Penalty Information Center.
Los tres procedimientos están previstos mediante inyección letal, aunque todavía podrían presentarse decisiones judiciales de última hora.
Tennessee tiene previsto ejecutar a Anthony Darrell Dugard Hines, de 66 años, condenado por el asesinato a puñaladas de una empleada de un motel en 1985.
La ejecución ha generado cuestionamientos por los problemas de salud del condenado y por las dificultades registradas durante un procedimiento anterior en el estado.
En Oklahoma será ejecutado Carlos Cuesta-Rodriguez, condenado por matar a tiros a su pareja, Olimpia Fisher, en 2003. El condenado rechazó solicitar clemencia y expresó arrepentimiento por el crimen.
Alabama, por su parte, planea ejecutar a Jeremy Williams por el secuestro, la violación y el asesinato de Kamarie Holland, una niña de cinco años, en 2021.
Williams se declaró culpable, solicitó la pena de muerte y renunció a continuar sus apelaciones.
La última vez que tres ejecuciones coincidieron en una misma fecha en Estados Unidos fue en enero de 2010.
Durante 2025 fueron ejecutadas 47 personas en 11 estados, la cifra anual más alta desde 2009. Florida encabezó la lista con 19 ejecuciones, seguida por Alabama, Carolina del Sur y Texas, con cinco cada uno.
De las 47 ejecuciones realizadas el año pasado, 39 fueron mediante inyección letal, cinco por hipoxia de nitrógeno y tres por pelotón de fusilamiento.
Actualmente, 23 de los 50 estados han abolido la pena capital, mientras California, Oregón y Pensilvania mantienen moratorias sobre su aplicación.
La Administración de Donald Trump ha impulsado una expansión del uso de la pena de muerte para los crímenes considerados más graves. Organizaciones de derechos humanos y Naciones Unidas, sin embargo, han cuestionado algunos métodos de ejecución, particularmente la hipoxia con nitrógeno.
Con información de AFP

