
La disputa entre Estados Unidos e Irán sumó este jueves un nuevo punto de tensión después de que Teherán contradijera públicamente a Donald Trump y asegurara que mantiene bajo su control el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de energía.
Hosein Taeb, jefe de la fuerza paramilitar Basij, afirmó que la estratégica vía permanece bajo gestión iraní y sostuvo que el país continúa actuando con seguridad.
La declaración respondió directamente a las afirmaciones de Trump, quien un día antes aseguró que Estados Unidos tiene el “control total” del estrecho y sugirió incluso que Washington podría conservar ese dominio de manera permanente.
Trump sostuvo en su plataforma Truth Social que las fuerzas estadounidenses tienen el control completo del paso marítimo y afirmó que Irán no puede hacer nada para impedirlo.
El mandatario también calificó el bloqueo naval estadounidense como un “muro de acero” y afirmó que las capacidades militares iraníes fueron severamente afectadas por los ataques estadounidenses e israelíes iniciados a finales de febrero.
La versión de Washington y la de Teherán describen, por lo tanto, dos realidades completamente diferentes sobre quién tiene capacidad efectiva para controlar el tránsito marítimo.
En la práctica, la disputa no es solamente militar. También tiene enormes implicaciones económicas debido a la importancia de Ormuz para el suministro mundial de petróleo y gas.
Teherán mantiene una posición firme respecto de la reapertura de la vía marítima. Entre las condiciones planteadas aparecen el fin de la guerra y del bloqueo naval estadounidense, la liberación de activos iraníes congelados y un acuerdo de alto el fuego que abarque otros escenarios regionales.
También reclama compensaciones por los daños ocasionados durante el conflicto.
Mohsen Rezaei, recientemente designado para ocupar un puesto central en el aparato de seguridad iraní, reiteró las condiciones planteadas previamente por las autoridades de Teherán y afirmó que el estrecho permanecerá cerrado mientras no sean cumplidas.
El mensaje refleja el endurecimiento de la posición iraní en momentos en que las negociaciones indirectas con Washington permanecen estancadas.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Su ubicación lo convierte en uno de los principales cuellos de botella del comercio energético mundial.
Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, durante el primer semestre de 2025 circularon por Ormuz unos 20,9 millones de barriles de petróleo por día, equivalentes aproximadamente al 20 % del consumo mundial de líquidos derivados del petróleo.
La importancia también alcanza al gas natural licuado. Más del 20 % del comercio mundial de GNL transitó por el estrecho en 2024, principalmente procedente de Qatar.
Por eso, cualquier interrupción prolongada puede provocar aumentos de precios, dificultades logísticas y una presión adicional sobre los mercados energéticos internacionales.
El enfrentamiento verbal entre Washington y Teherán se produce mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para evitar una nueva escalada.
Pakistán mantiene un papel central como mediador entre las dos partes, mientras Qatar también participa en los contactos indirectos. Fuentes paquistaníes afirmaron que Estados Unidos e Irán habían acordado extender el alto el fuego de 60 días que tenía como fecha límite el 17 de agosto, aunque todavía existían diferencias sobre las condiciones y la duración de la prórroga.
La cuestión de Ormuz aparece entre los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo más amplio.
Teherán sostiene que no aceptará una reapertura completa mientras continúen determinadas acciones estadounidenses, mientras Washington exige garantías sobre la navegación y rechaza las condiciones económicas y políticas planteadas por Irán.
El conflicto por el control de Ormuz trasciende las fronteras de Medio Oriente. La posibilidad de que el tránsito energético permanezca restringido genera preocupación entre los países importadores, especialmente en Asia, destino de la mayor parte del petróleo que atraviesa el estrecho.
La Administración de Información Energética estima que cerca del 89 % del crudo y condensado que pasó por Ormuz durante el primer semestre de 2025 tuvo como destino mercados asiáticos. China, India, Japón y Corea del Sur concentraron buena parte de esos flujos.
Esto significa que una interrupción prolongada podría repercutir en los costos de transporte, combustibles, electricidad y numerosos productos a escala internacional.
Mientras continúan los contactos diplomáticos, Trump e Irán mantienen así una disputa crucial sobre una pregunta que tiene consecuencias mucho más amplias que el propio conflicto: quién tiene realmente la capacidad de abrir o cerrar el estrecho por el que circula una parte decisiva de la energía mundial.
Más información:


