
Un ataque con explosivos contra unidades del Ejército de Colombia dejó dos militares muertos y varios uniformados heridos durante la mañana del miércoles 12 de agosto en el municipio de Algeciras, departamento del Huila.
El hecho se produjo en inmediaciones de la vereda El Quebradón, cuando integrantes de la Novena Brigada se desplazaban hacia el sector de El Paraíso para verificar una alerta relacionada con la posible presencia de un cilindro bomba.
De acuerdo con los reportes conocidos tras el ataque, los militares fueron sorprendidos por una acción explosiva mientras cumplían la misión de inspeccionar el artefacto sospechoso.
Esta mañana del miércoles 12/08 en la vereda El Quebradón del municipio de Algeciras, en el departamento del Huila (Colombia), tropas de la Novena Brigada del Ejército Nacional fueron emboscadas con explosivos mientras se dirigían a verificar el reporte de un cilindro bomba en la… pic.twitter.com/a4bstvPckL
— Anxious Vids🔥 (@Anxiousvids) August 13, 2026
Las autoridades confirmaron posteriormente la muerte de dos integrantes del Ejército. Se trata del cabo primero Yony Alejandro Andrade Lizcano y del soldado profesional Luis Felipe Muñoz Lizcano, quienes perdieron la vida como consecuencia de la acción armada.
El número de heridos fue reportado de manera diferente en las primeras horas, mientras avanzaba la atención de los uniformados afectados. Algunos informes posteriores señalaron que la cifra podía llegar a 19 militares lesionados, por lo que las autoridades continuaban actualizando el balance.
La prioridad de las unidades desplegadas en la zona fue evacuar a los heridos y asegurar el área ante la posibilidad de nuevos artefactos explosivos.
El ataque ocurrió precisamente cuando los militares acudían a verificar la presencia de un posible cilindro bomba, un tipo de artefacto utilizado durante décadas por grupos armados ilegales en distintas regiones de Colombia.
Según la información disponible, la alerta había sido recibida por las autoridades y motivó el desplazamiento de los uniformados hacia la zona rural de Algeciras. La operación terminó convirtiéndose en una emboscada contra la patrulla militar.
El uso de explosivos improvisados representa una amenaza particularmente grave para las tropas y para las comunidades rurales, debido a la dificultad para detectar los artefactos y al riesgo que suponen para quienes transitan por las vías.
Las primeras hipótesis de las autoridades apuntaron a la posible participación de disidencias de las antiguas FARC, aunque la investigación debía establecer con precisión qué estructura estuvo detrás del ataque y cómo fue preparado.
El Huila ha registrado en los últimos años acciones de grupos armados ilegales mediante explosivos y otros métodos de ataque contra integrantes de la Fuerza Pública. El propio Ejército ha reportado operaciones contra estructuras residuales con presencia en el departamento y zonas limítrofes.
La atribución definitiva del atentado dependerá de las investigaciones de inteligencia y judiciales que se desarrollen tras el ataque.
Después de la acción violenta, las tropas desplegaron medidas de seguridad en el área para descartar la existencia de otros explosivos y garantizar el traslado de los militares heridos.
La presencia de un posible segundo artefacto constituye uno de los principales riesgos después de este tipo de ataques, debido a que los grupos armados pueden emplear explosivos como parte de una estrategia de emboscada contra las unidades que llegan al lugar.
Las autoridades mantienen las operaciones en la zona mientras avanzan las investigaciones para determinar la responsabilidad de los autores y establecer las circunstancias exactas en las que se produjo la explosión.
El ataque en Algeciras se suma a una serie de hechos violentos registrados durante los últimos meses contra integrantes de la Fuerza Pública colombiana.
El uso de cilindros bomba, artefactos improvisados y emboscadas continúa siendo una de las principales amenazas en algunas regiones donde mantienen presencia estructuras armadas ilegales. En julio, por ejemplo, un ataque con explosivos en Chocó dejó dos soldados muertos y otros cinco heridos durante una operación relacionada con el secuestro de civiles.
En este contexto, el atentado ocurrido en Huila vuelve a poner el foco sobre las condiciones de seguridad en las zonas rurales y sobre el riesgo que enfrentan los militares durante operaciones destinadas precisamente a neutralizar amenazas explosivas.
