Yaguareté trepó a un árbol para escapar de una jauría de pecaríes en Iberá

Una escena tan insólita como reveladora de la vida silvestre quedó registrada en los Esteros del Iberá, en la provincia argentina de Corrientes: una yaguareté terminó refugiada en lo alto de un árbol mientras un grupo de pecaríes permanecía en los alrededores.

sobrevivientes del terremoto

Una escena tan insólita como reveladora de la vida silvestre quedó registrada en los Esteros del Iberá, en la provincia argentina de Corrientes: una yaguareté terminó refugiada en lo alto de un árbol mientras un grupo de pecaríes permanecía en los alrededores.

El episodio ocurrió en la zona de Rincón del Socorro, dentro del ecosistema de los Esteros del Iberá, donde la recuperación del yaguareté constituye uno de los grandes proyectos de conservación de fauna silvestre de Argentina.

Según los registros difundidos, la felina se vio rodeada por una numerosa agrupación de pecaríes y optó por trepar a un árbol para mantenerse fuera de su alcance. La imagen resulta llamativa porque el yaguareté es uno de los grandes depredadores de la región y, precisamente, los pecaríes forman parte de sus presas naturales.

Sin embargo, encontrarse con una agrupación numerosa puede cambiar por completo la ecuación. Frente a varios animales que actúan de manera coordinada, una confrontación puede representar un riesgo considerable incluso para un depredador de gran tamaño.

La yaguareté permaneció durante horas en el árbol, mientras los pecaríes se mantenían en las inmediaciones.

Cuando la presa también puede convertirse en una amenaza

El comportamiento observado tiene una explicación vinculada con la estrategia de caza de los grandes felinos. El yaguareté suele depender del factor sorpresa para capturar a sus presas. Los pecaríes, por su parte, pueden desplazarse en grupos y reaccionar colectivamente ante una amenaza.

El Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales señala que los pecaríes forman parte de la dieta habitual del yaguareté, junto con animales como tapires, corzuelas, carpinchos, pacas y otros mamíferos.

Por eso, la escena registrada en Iberá no necesariamente representa una contradicción en el comportamiento del felino. Más bien muestra cómo, en la naturaleza, la relación entre depredador y presa puede cambiar según las circunstancias.

Un encuentro que normalmente podría terminar en una cacería se convirtió, en este caso, en una situación en la que la propia yaguareté buscó refugio.

Yaguareté trepó a un árbol para escapar de una jauría de pecaríes en Iberá

El regreso del yaguareté a los Esteros del Iberá

La particular escena adquiere mayor relevancia por el contexto de conservación de la especie en Corrientes. El yaguareté había desaparecido de la provincia durante aproximadamente 70 años, hasta que un programa de reintroducción comenzó a devolver ejemplares a los Esteros del Iberá.

En enero de 2021 fueron liberados los primeros ejemplares del proyecto, entre ellos la hembra Mariua y sus cachorros Karai y Porá. Desde entonces, la reproducción en libertad y los registros de nuevos individuos han marcado avances en la recuperación de la especie.

En mayo de 2026, las autoridades argentinas informaron nuevos avistamientos de yaguaretés silvestres tanto en Iberá como en el Parque Nacional Iguazú. En Corrientes fue registrado Ombú, un macho joven nacido en libertad, considerado una señal positiva para la recuperación de la especie en la zona.

El yaguareté, cuyo nombre científico es Panthera onca, es el felino más grande de América y ocupa un lugar fundamental en las cadenas alimentarias de los ecosistemas donde sobrevive.

En Argentina está considerado una especie en peligro de extinción y fue declarado Monumento Natural Nacional. Su territorio histórico se redujo de manera drástica: actualmente ocupa apenas una fracción de la superficie que habitaba a comienzos del siglo XX.

La pérdida y fragmentación del hábitat, además de la caza ilegal y los conflictos derivados de la interacción con actividades humanas, figuran entre las principales amenazas para su supervivencia.

Los especialistas consideran al yaguareté una especie paraguas: proteger sus territorios y garantizar su supervivencia también contribuye a conservar numerosas especies que comparten el mismo ecosistema.

Yaguareté trepó a un árbol para escapar de una jauría de pecaríes en Iberá

Una escena que muestra la complejidad de la vida silvestre

La imagen de una yaguareté encaramado a un árbol mientras una agrupación de pecaríes permanece debajo puede resultar sorprendente, pero también ofrece una pequeña ventana a las reglas de supervivencia que operan en la naturaleza.

En el monte no siempre gana el animal más grande o más poderoso. A veces, la mejor estrategia consiste simplemente en evitar una pelea innecesaria.

Para la yaguareté, aquel árbol fue durante unas horas mucho más que un lugar de descanso: se convirtió en un refugio frente a una situación en la que atacar podía ser mucho más peligroso que esperar.

Y, mientras la felina aguardaba desde las alturas, los pecaríes demostraron que incluso quienes ocupan el lugar de presa pueden convertirse, cuando actúan en grupo, en un adversario al que conviene mantener a distancia.